Hoy me toca presentaros el HTC Desire Z, o HTC Vision, o incluso G2 como le llaman los americanos. Aquí cariñosamente le conocemos como «el zeta». Primero de todo, nuestro agradecimiento a la firma taiwanesa por cedernos el terminal, con lo que sinceramente me he quedado gratamente satisfecho.

Empecemos por el apartado estético. Es un teléfono muy robusto, pero es que su apariencia acentúa más aún esta naturaleza. Sus acabados en aluminio y plástico grueso con grip, te hace pensar que estás ante un tanque de diseño. Bonitos acabados para un terminal que si es algo es que es pesado, ese es el precio del teclado físico. De primeras se hace grande, grueso, y pesado, muy diferente a un Samsung Galaxy S, por poner un ejemplo. Sus dimensiones terminan de completar esa idea: 119mm x 60.4mm x 14.16mm y unos nada desdeñables 180 gramos. Otra cosa ocurre cuando abrimos el teclado, sufre un proceso de metamorfosis, y aquel tanque se convierte en un dispositivo delicado, fino, incluso te hace parecer que gana en liviandad. Irracional sin duda, pero que levante la mano quien no lo piense cuando tenga uno en sus manos. El teclado, evidentemente, también es de plástico, de un tacto suave pero sin perder esa idea de robustez general.

El hardware. El Desire Z porta un procesador Qualcomm MS 7230 @ 800Mhz, podríais pensar que se le queda corto, un terminal de estas características y que no lleve un Snapdragon de 1 Ghz ya se nos hace algo inusual, pero en absoluto, seguramente ayudado por sus 512 MB de RAM, que aprovecha muy bien el terminal, raro es ver algún fallo en la fluidez de la experiencia..  La memoria interna de serie es de 1,5 GB mientras que tiene capacidad para soportar SDs externas de hasta 32 GB, como no.

La pantalla que gasta es de 3,7», «el estándar Android», en una SLCD con 480×800 de resolución WVGA. Yo echo de menos una AMOLED pero es una muy buena pantalla, se ve nítida la imagen, bien iluminada, perfectamente válida. La cámara es bastante mejorable, pero evidentemente tampoco pretende ser el fuerte de este teléfono, 5 megapíxeles con autofocus y un único flash LED, puede grabar vídeo en 720p. A mi me parece más que suficiente, pues tampoco soy un enfermo de la fotografía con el teléfono, pero sí que, ya digo, es mejorable.

La única pega que le pongo y tampoco es un caso que clame al cielo es la batería. Sigue más o menos los parámetros de los smartphones y llega por poco al día útil, desde que te levantas hasta que te acuestas. Pero en el momento que le des un uso intensivo, se resiente, aunque también es verdad que le he dado un trabajo importante precisamente para probarla en las peores circunstancias. Pero otros terminales se resienten menos con ese mismo uso. La batería es de 1300 mAh.

Evidentemente lleva Froyo en sus entrañas, y a éste le acompaña la nueva HTC Sense, de la que ya os hicimos una aproximación en la review del Desire HD, todo hace pensar que será uno de los primeros androides que puedan tener Gingerbread. No tenía el gusto de conocer personalmente a la nueva Sense y sólo decir que es una maravilla, no sobrecarga tanto como en otros Android con la interfaz de HTC, amén de las funcionalidades vía web, descargas y personalización, sobre todo eso, que me encanta. ¿Aplicaciones preinstaladas? Además de HTC Tub y otras cosas del fabricante, además de Soundhound (más que interesante apuesta), Quickoffice y aplicaciones de gestión de procesos de ajuste, además de un navegador GPS propio y una aplicación de Lugares también del fabricante.

El plato fuerte, el elemento diferencial, es el teclado físico. Yo no soy un gran amante de ellos, había probado alguno, pero ninguna maravilla. Este cambia, me hace plantearme querer un QWERTY, pese a que, al no estar entrenado, pierdo en velocidad, pero tan sólo la posibilidad de asignarle un acceso directo a un proceso a todas y cada una de las teclas. Ya lo he dicho antes, muy agradable al tacto, las teclas a lo mejor un poco demasiado juntas, pero tampoco le puedes pedir peras al olmo. El sistema de apertura del mismo, lo que hace que se llame Z (la forma del dispositivo de apertura), deja un poco que desear, no me gusta que deje al aire tantas cosas…

Se hablaba de un problema de cobertura cuando el teléfono se abre, en un principio me lo creí seguramente llevado por la autosugestión, pero tras un estudio más pormenorizado, he visto que no es así. Al menos en el modelo que he tenido yo entre manos.

Para concluir, hacer un repaso de los pros y las contras que he podido encontrar. Me ha sorprendido gratamente el hecho de que abra el teclado cada vez que voy a usarlo, cuando pensaba que no lo haría ni de broma, así como la calidad y precisión de su trackpad óptico o la Sense nueva. ¿Contras? Tal vez la cámara, y el sistema de apertura, ya digo, un tanto inseguro, y por supuesto el peso por más lógico que sea. Es un teléfono que recomendaría sin dudarlo, y de hecho un par de amigos lo quieren desesperadamente. Ahora mismo para ello tienen que hacerlo o bien adquiriendo el terminal libre, o bien por Vodafone, la única operadora que lo tiene en catálogo, pero de momento sólo para empresas, aunque eso puede cambiar de aquí a nada, se plantean el salto a por las particulares. Y ¿qué? ¿os convence?

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