Cuando en un inicio teníamos pocos teléfonos con Android como sistema operativo, el tema de la ausencia de actualizaciones (al menos en tiempo) era tal vez más anecdótica aunque no por ello menos sangrante (que levanten la mano los usuarios de Hero), pero ahora vemos un sinfín de casos, todos apoyados en la lógica, del consumismo, pero lógica al fin y al cabo.

Ahí tenemos los Xperia X10 y sus subproductos (para ellos se acabó), los Desire brandeados en su momento, así como los Legend, retrasos o parones, que al usuario pueden parecer injustificados o incluso injustificables, pero desde luego lo que son es injustos. Uno llega, se gasta todos sus cuartos en un teléfono que le prometen que será «lo último en tecnología», y a los dos meses de repente ya no es nada más que el cuarto. ¿Se esperaban que fuera siempre el número uno? Suponemos que no. ¿Entienden que las empresas tienen que seguir adelante con nuevos productos? Sí, es lógico. Pero todo eso no justifica algunas de las triquiñuelas de las fabricantes a la hora de lanzar una actualización de firmware, por «miedo» a que eclipsen un nuevo producto. Obsolescencia programa, obsolescencia obligada u obsolescencia vertiginosa. Para el caso es lo mismo.

Hay que ponerse en la piel de cada lado del tablero, y entender las razones de unos y otros. Siempre caeremos en defender al usuario, es como si quieres que el Jerez de los Caballeros gane al Sevilla en Copa del Rey en cuartos, de cierta manera inevitable, sólo que en este caso, todos somos el Jerez de los Caballeros queramos o no.

El caso es que hay una tercera pieza del rompecabezas, que todos tenemos ahí y que sólo aflora como responsable en nuestro imaginario cuando comparativamente una tarda más que otra: la operadora de turno. No me refiero a ninguna en particular si no a todas (a todas las que subvencionan teléfonos). Es tal vez la más importante en el tema que nos atañe hoy. Hablamos de esto a colación de un artículo que publicó AndroidGuys, en el que hace referencia a las palabras en XDA de un trabajador de Samsung.

Viene a contar básicamente que todo es un movimiento político. Que Android ha cambiado el panorama de las actualizaciones y que a las empresas les cuesta adaptarse al nuevo sistema, tanto por adaptación como por bolsillo. Antes, las únicas actualizaciones que habían eran puramente técnicas, para salvar bugs y más que nada los graves. Ahora con Android y con algunas de iOS, sobre todo lo que vienen son actualizaciones funcionales, de capacidades. Y las operadoras, pasan un poco del tema.

Todo esto nace de la polémica surgida porque ningún Galaxy S americano (Vibrant, Captivate, Fascinate, Epic) ha actualizado a Froyo siquiera, y no 2.2.1, si no 2.2 a secas. Y esto, dice «esta fuente», es porque a diferencia de HTC o Motorola, que no cobran las actualizaciones funcionales (de hecho las tratan como de reparación en la mayoría de los casos), Samsung sí las cobra (repito según dice este señor), por lo que las compañías estarían un poco mosqueadas, no las pagan y ¿qué pasa? pues que todos los americanos y muchos sudamericanos, se quedan sin pasar de Éclair hasta que uno ceda. El problema es que, según asegura este trabajador de la compañía coreana, las operadoras americanas están decididas a no pagar, para que así se devalúe el teléfono por la obsolescencia, de tal manera, que obliguen a Samsung a regalarles la actualización… Vaya patatal.

Total, que Samsung ha movido ficha para desmentir semejante tropelía, y aclarar toda esta situación que no ha hecho más que fomentar la duda acerca de su pulcritud. Y en PhoneScoop se han hecho oir: «No. Samsung no está cobrando a las operadoras por las actualizaciones de Froyo. Esperamos poder más detalles en los próximos días. ¡Prometido!». Y tiene sentido, pues desde luego la situación que contaba este supuesto trabajador atentaría contra las reglas de Google y el Open Source…

En realidad, lo que ocurrirá será que Samsung lanzará una nueva gama (como la que presentará en el MWC), ellos comprarán los teléfonos con Gingerbread y cuando salga Ice Cream Sandwich o como se quiera llamar si es que eso existe, no se actualizará (espero equivocarme), los antiguos se actualizarán cuando la gente ya quiera el otro, y así sucesivamente. Total, que quien sale perdiendo por una guerra de poder es el usuario, siempre, claro.

Me parece a mi, que esto de Samsung USA ha provocado excesivas tensiones y a la gente ya le está dando por crear bulos, porque necesitan una explicación al increíble retraso. Pero imaginaros que esto fuera verdad, o simplemente que Samsung siguiese sin actualizar pero sin motivo alguno, ¿será algo que se convierta en algo más común?, ¿qué haremos los usuarios en un futuro? ¿Tiene así Android y sus mejoras sentido? ¿Quién es más culpable, operadora o fabricante? Sinceramente, las dos.

Y Google, tampoco se libra, pues mirad el Gingerbread del Nexus One… ¿No pensáis que no quieren un motivo más para no comprar un Nexus S? Aunque lo mismo no, quien sabe. En definitiva, es complicado, todo este asunto, mientras tanto siempre nos quedará tirar de cocineros y sus fogones, de acostumbrarnos a perder la garantía (los de los Galaxy americanos ni eso, que ni pueden hacer root…) y a esperar a que todos empiecen a entenderse. Esperemos que principalmente Google medie y obligue a cumplir unos plazos, porque el que se resiente en primera y última instancia es su producto, Android, y volveremos a oir que si la fragmentación por aquí y por allá… Con un poco de orden y un poco de bajada de pantalones por parte de todos, se arreglaba este embrollo y los consumidores estarían más satisfechos. ¿O no? Don’t be evil, everyone…

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