Muchas cosas, sería la respuesta corta, pero como seguramente quede un poco mal un artículo de dos palabras y querréis que nos adentremos un poco más en el asunto, vamos a ir al detalle. Android y sus versiones o la fragmentación, un tema muy recurrente que no deja de dar que hablar, y es que es frustración de muchos y gratificación de otros pocos. Mucho tiempo ha pasado desde que Android lanzase su versión 1.5, la que más se ha extendido, y hasta cuatro versiones han visto la luz desde entonces, 1.6, 2.1, 2.2 y 2.3, sin contar la 3.0 para tablets, que la consideramos a parte porque hablamos hoy de móviles. Pese a ello desgraciadamente nos seguimos encontrando terminales que no actualizan y quedan estancados para siempre en versiones antiguas, y jamás verán las dos más modernas y que mejor funcionan: Froyo y Gingerbread (2.2 y 2.3). Por un lado las empresas no pueden estar actualizando terminales eternamente, no podemos exigir que a todos los teléfonos le lleguen una de estas dos versiones, nos tenemos que adaptar un poco al ritmo de estas tecnologías, que no dejan de evolucionar, y tenemos dos problemas. Las compañías tendrán que destinar recursos a los nuevos terminales, desarrollarlos y actualizarlos, y también a crear nuevos teléfonos. Pero además no es de interés económico tener todos los terminales actualizados, ya que sino lo hacen venderán más nuevos. Eso si es un gran problema, pero está ahí, y la solución no es sencilla. Pero bueno, hoy vamos a hablar sobre Froyo y Gingerbread, ¿cómo sería mi teléfono si se actualizase?

Fluidez, rendimiento y optimización

No tienes más que hacer un Quadrant a una HTC Magic con 1.6, actualizar a Froyo y repetirla, y encontraremos que la subida es brutal. La optimiazación de todo el sistema es enorme, y notaremos que va más rápido y fluido. Además no es que se note poco, es considerable, al desplazarnos por menús todo va mucho mejor, e incluso podremos hacer funcionar algún juego que antes ni arrancaba. Eso por no hablar de las compatibilidades, ¿cuántas veces nos habrá pasado que no podemos instalar una aplicación por no ser compatible con versiones anteriores a Froyo? Esto es lo primero que notaríamos, un funcionamiento mucho mejor, un comportamiento general que mejora muchísimo y la posibilidad de instalar aplicaciones a las que antes se nos denegaba el acceso. No podemos olvidar aquí el soporte de Adobe Flash 10.1, clave e importantísimo para muchos, que sólo es posible desde Froyo.

Teclado

Si hay algo que realmente odiaba de mi primer Android era su teclado de serie. No quedaba otra que recurrir a teclados alternativos como Swype o SwiftKey, porque la opción de mantener el teclado que viene por defecto no era una opción, parecía más una venganza de un cruel villano con ganas de hacer sufrir a la humanidad por el resto de los tiempos. El caso es que con Froyo la cosa mejoró bastante, pero seguía sin ser una maravilla, aunque el avance se notaba a la legua. Sin embargo lo de Gingerbread ya es otra cosa, el teclado es una maravilla, y afortunadamente podemos disfrutarlo en versiones anteriores ya que se ha filtrado. Es mucho más exacto y yo, que soy bastante enemigo de la autocorrección, ya no la desactivo nunca, funciona genial y te acostumbras fácilmente. Si tuviéramos Froyo o Gingerbread disfrutaríamos de poder escribir mails o twittear desde nuestro móvil a toda velocidad.

Batería

La multitarea siempre ha sido uno de los referentes en Android, ya que lo diferenciaba claramente de su principal rival. El problema es que no ha sabido lidiar muy bien con cómo los recursos hacían uso de la batería, y nunca ha sido demasiado eficiente en este aspecto. Con el paso de versiones la cosa ha mejorado notablemente, hasta el punto de poder aguantar 5 minutos escuchando música un día entero dándole caña al teléfono, es decir, con 3G, WiFi, música y alguna cosa más. Sin embargo tiene serios problemas, ya que cuando pasamos a «modo intensivo», las pasaremos canutas para llegar al final del día. Yo he notado una gran diferencia con el cambio a Froyo, y aparentemente la cosa mejora algo más en Gingerbread. La tarea es clave aquí, y es claramente el lugar en el que los desarrolladores de Android tienen que centrar gran parte de su trabajo, ya que necesitamos que duren más nuestros dispositivos. Si tuvieramos Froyo o Gingerbread notaríamos una mayor duración de la batería, pero nos seguiríamos quedando cortos en algunos casos.

Tethering

Francamente, aunque muchos no le den demasiada importancia, me parece una pasada la posibilidad de que haya una forma integrada de compartir nuestra conexión 3G usando el móvil como un módem WiFi. Muchos no lo usarán jamás, y muchos quizás no sepan qué partido podrán sacarle, sobretodo porque la mayoría de compañías no permiten este uso de sus tarifas de datos, pero yo lo he necesitado varias veces, y funciona de maravilla. La gente suele quedar alucinando cuando lo haces, y no entienden muy bien que eso sea posible. Estar por ahí con tu portátil y poder trabajar con él conectado a Internet porque has compartido por WiFi la conexión de tu móvil no tiene precio, y eso llegó con Froyo.

Hay más cosas de las que no podremos disfrutar sin Froyo o Gingerbread, como el soporte integrado de VoIP por SIP o la posibilidad de desactivar la conexión de datos del operador que usemos, pero la experiencia general de una evolución enorme en un sistema operativo que ha crecido mejorando es lo principal que nos perderemos.

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