Sin hacer demasiado ruido ha aterrizado en un mercado bastante inundado de novedades la nueva y reformulada propuesta del fabricante HTC. Con el HTC One X+ la compañía ha repasado y mejorado un terminal que ya disponía de características muy interesantes y relevantes y lo ha dotado de un interior más potente y redondo.

Pese a todo, el One X+ es un terminal que tanto estéticamente como a nivel de hardware está realmente bien definido y acabado y en lineas generales no tiene nada que envidiar a cualquier tope de gama de la competencia. Sigue la línea de HTC, que aunque está actualmente en baja forma, mantiene sus principios en la construcción de los terminales: Innovación, estilo y buenos acabados. Una manera de hacer que se refleja en sus terminales.

El HTC One X+ reúne lo imprescindible en un terminal, y hemos observado y probado a fondo sus características. Tras una semana y media de uso intensivo vamos a desgranar lo más interesante de uno de los terminales más destacados de este último trimestre del año.

Materiales y diseño

Como comentaba al principio, HTC ha sabido reflotar en este terminal algunas de sus características típicas en la construcción de terminales y que más distinguen a la marca. El diseño y los acabados en el HTC One X+ son uno de los puntos más destacados. Una linea sobria, elegante y con mucha clase para un terminal que enamora a primera vista. Se podría decir que es uno de los terminales con mejor acabado que existen actualmente. Su textura y tacto es gomoso, pero de con la entereza y solidez que le aporta estar construido en policarbonato.

No se puede decir que el HTC One X+ sea indestructible, pero desde luego la sensación que uno tiene al tenerlo en sus manos es de ser un terminal robusto. Nada de plástico y el cuerpo construído en unibody también ayudan a que el terminal se vea sólido y de una pieza. El acabado trasero es mate y con recubrimiento de goma que lo hace agradable al tacto y práctico puesto que no se desliza en las manos.

El terminal tiene una pinta muy buena, acabado en negro con los detalles rojos de la botonera capacitiva y en la parte trasera el objetivo de la cámara de 8Mpx y el logo de Beats Audio, y el siempre presente logotipo de la compañía en relieve. La parte superior es muy minimalista e incorpora un led de notificaciones que va disimulado en el altavoz, que también va en la parte superior junto con la cámara delantera. Arriba también se encuentran el slot para la microSIM y el jack para los auriculares.

Un peso de 135 gramos y unas medidas de 134.4 x 69.9 x 8.9 mm lo hacen un terminal que quizá no lo notemos tan ligero, pero que en contrapartida es un teléfono con un acabado y una calidad bastante superior. Quizá es mejorable la incomodidad que supone tener un terminal que es liso y plano a excepción de la parte sobresaliente de la cámara. Aunque no rompe la estética del terminal, se hace algo incómodo cuando lo llevamos en un bolsillo por este relieve.

La disposición de los botones es quizá otro de los puntos no tan fuertes de este terminal, sobre todo con el de encendido es con el que vamos a tener algún que otro problema. Y es que al querer guardar una linea de diseño tan lineal el botón de encendido es extremadamente fino y apenas sobresale del resto de la estructura del móvil, lo que hace que en muchas ocasiones tengamos que presionar varias veces hasta encender o despertar el terminal. Tampoco me acaba de cuadrar el conector de alimentación / datos en la parte izquierda del terminal, pero por una cuestión puramente práctica. No pasa así con los botones de control de volumen que están dispuestos en el lateral derecho del terminal.

Uno no se acaba de acostumbrar nunca al tacto de los botones capacitivos,  pero en esta ocasión en pocos minutos se hace uno con el tacto y el control es bastante fluido y con la sensibilidad justa y deseable. Las dimensiones de la pantalla, 4.7 pulgadas, podrían echar para atrás a más de un usuario pero el manejo y sobre todo la calidad de esta pantalla son armas con las que es posible que se pueda cambiar de idea.

Otro contra podría ser este diseño unibody que le aporta este aspecto y acabado tan interesante, pero que impide que podamos cambiar la batería a nuestro antojo. Algo que podría hacerte pensar dos veces la adquisición del terminal, sobre todo si eres de los que necesita el terminal disponible y pasas mucho tiempo fuera de casa. De todas formas detallamos más adelante el rendimiento de la batería del terminal.

Pantalla

La pantalla del HTC One X+ es otro de los aspectos fuertes y destacados de este terminal. Al igual que su predecesor, el One X+ brinda al usuario una calidad, definición y brillo sobresaliente.  El brillo hace que tengamos una viveza y ángulo de visión perfecto. Me atrevería a decir que la pantalla del One X+ una de las que mejor definición tiene y verdaderamente destaca en vídeos y juegos. Cómoda y todo terreno no tiene absolutamente nada que envidiar a la competencia.

En el aspecto más técnico, la pantalla del HTC One X+ es Super IPS LCD2, tiene una resolución de 1280×720 píxeles y una densidad de 312 ppi. Protegida con Gorilla Glass para los arañazos, la pantalla es uno de los aspectos con lo que más me ha sorprendido este terminal. Teniendo en cuenta que mi uso habitual hasta empezar las pruebas era con un Samsung Galaxy S3, las comparaciones son odiosas pero realmente no he echado de menos nada.

La resolución y densidad no son las mayores existentes en el mercado actual, pero sin duda su rendimiento os sorprenderá gratamente, pero es que ya el anterior modelo también destacaba en este aspecto.

Rendimiento

Bueno este es un punto muy importante y realmente muy atractivo en el HTC One X+. Hay que tener en cuenta que es una versión mejorada de su antecesor, con lo que nos vamos a encontrar un hardware más complementado y más potente. En todo momento la sensación es buenísima y tiene una fluidez envidiable.

Ha sido una semana y media de uso intensivo como terminal principal, y dándole mucha caña. No ha habido un sólo momento en el que haya tenido un cuelgue ni un «lagazo». El terminal responde perfectamente gracias a su chipset, un Nvidia Tegra 3 Quadcore a 1.7Ghz. La respuesta como digo impecable, y se nota su fuerza tanto en el uso normal como en el vídeo y los juegos. Moverse entre aplicaciones es rápido y sin ningún tipo de tirón. Responde perfectamente hasta para el usuario más exigente.

Incorpora 1GB de RAM, que puede antojarse poco en estos días con terminales con el doble, pero no es cuestión sólo de un hardware potente, y el HTC One X+ va sobrado para mover Jelly Bean. Ya os digo, la sensación es perfecta, cero tirones y una fluidez genial. Así se demuestra en el test Quadrant que pone de manifiesto la auténtica «bestia parda» que es este terminal. Una puntuación de 7502 lo ponen muy por delante de su anterior versión, el One X, y de los terminales de más alta gama. El único a su altura es el Note II.

Incorpora también chip NFC, que de momento tiene poca salida y pocas utilidades pero que poco a poco van surgiendo más y no son muchas las empresas que apuestan por la implantación del chip como método de pago, pero sí son importantes como VISA o Google.

Cámara

Uno de los aspectos que más se nota que cuidan últimamente los fabricantes es el sensor de la cámara. Como consumidores tenemos muy en cuenta esta característica en un terminal, puesto que es la cámara ocasional que más vamos a usar por aquello de llevarla encima. Así que no es de extrañar que en este aspecto haya una competencia brutal. Sus características son muy buenas, sensor de 8Mpx, 3264×2448 pixels de resolución máxima y flash LED. Su cámara delantera, más enfocada a la videollamada es de 1.3Mpx y graba vídeo a 720p.

Y aquí es donde encontramos ciertas diferencias entre el One X+ y otros terminales de alta gama. Como decía antes la competencia es brutal y las comparaciones son inevitables. La cámara del One X+ es buena, muy buena pero quizá no tanto como otros modelos de smartphone. Todo y eso como digo es de una calidad tremenda, preferentemente en espacios abiertos me ha sorprendido muy gratamente.

Una foto en el trabajo, con buena iluminación salen muy bien

Donde peor se porta, como es habitual en un smartphone, es en situaciones de luz baja. Sobre todo en interior más que en exterior, donde en días nublados he podido grabar vídeo y hacer fotos casi sin problema. De hecho lo podéis apreciar vosotros mismos. Pero lo compensa con otras tantas bondades que hacen de la cámara del One X+ algo con lo que disfrutar, fácil y rápida.

Y es que aunque no disponga de botón de acceso rápido para la cámara, no es nada difícil acceder desde el lock screen. La interfaz es clara, sencilla y fácilmente accesible a las configuraciones principales. Tenemos diversos modos de fotografía como HDR, panoramico, macro, etc. También dispone de filtros diversos para realizar capturas divertidas y es muy socorrido para hacerlo de forma rápida. Funcionan de maravilla y también la grabación de vídeo, y es que teniendo en cuenta su capacidad para grabar a 1080p y 24fps el vídeo resultante es de una definición muy buena.

Las fotos en HDR quedan muy bien, aquí podéis ver una sin modo HDR y otra con el modo activado. Como veis la diferencia es bastante considerable.

Imagen tomada en automático sin HDR

Imagen tomada con el modo HDR

En lineas globales podemos decir que el rendimiento de la cámara es muy bueno, como podéis apreciar las fotos salen bastante bien aunque para mi gusto en algunas ocasiones salen con demasiado granulado, y esto quizá haga echarse atrás al que sea extremadamente sibarita con la cámara. Para el uso diario y ocasional yo considero que la cámara está a la altura de las circunstancias más que de sobra.

Sonido y almacenamiento

Merece especial mención el sonido en este terminal, que incorpora Beats Audio. Una tecnología que no es el primer terminal de que dispone de ella pero si el primero que personalmente probaba. Y realmente se nota bastante la calidad y la diferencia. Ya sea con los auriculares que el terminal incorpora, que se oyen muy bien, o también en altavoces externos o incluso el coche, el rendimiento es muy bueno.

Y es algo tan importante como el resto de componentes, ya que un altavoz interno malo o un mal sonido en general estropea muchísimo la experiencia de uso del terminal. No es este el caso, y resulta una auténtica pasada disfrutar de la calidad del sonido tanto en música como en vídeos o películas.

El terminal que amablemente nos ha cedido HTC para la prueba incorpora 64GB de almacenamiento, un factor que definitivamente ha hecho que no echemos de menos la ranura para la tarjeta de memoria microSD en absoluto. Gran capacidad que  viene con un extra más, ya que si eres usuario de Dropbox te encontrarás con una sorpresa muy agradable, puesto que HTC obsequia con 25GB más en Dropbox durante 2 años si compras el terminal.

Batería

Evidentemente uno de los aspectos que más curiosidad tenía por averiguar era la duración de la batería. Cuando uno tiene ya cierta experiencia con smartphones está acostumbrado a necesitar soporte de batería extra en la mayoría de las ocasiones. El hecho de que el HTC One X+ fuera de carcasa unibody, imposibilitando el acceso a la batería, me hacía temer lo peor. Pero aunque padece del mismo problema que todos los smartphones, me ha sorprendido muy gratamente.

Hasta ahora mi terminal principal había sido un Samsung Galaxy S3, que equipa la batería de la misma capacidad que el One X+, 2100mAh de capacidad. Y he de decir que usando el terminal de manera idéntica (como terminal único y principal), he notado una diferencia considerable en favor del One X+. El rendimiento de la batería es algo superior, pudiendo arañar un par de horas o tres más de batería dependiendo del día.

Con un uso regular, con conectividad durante la mayor parte del día y básicamente con aplicaciones de redes sociales y alguna que otra foto durante el día he conseguido apurar unas 12 horas de batería bastante bien. Evidentemente es el fallo de casi todos los smartphones, de los que no sacamos un rendimiento de batería que dure más allá de unas 9-11 horas y tirando para abajo.

Software

Hablar de HTC y software del terminal es hablar de Sense. En este caso Sense 4+ que es como han bautizado a esta versión mejorada que en realidad tampoco aporta mucho de nuevo. El terminal viene con Android Jelly Bean 4.1.1, que incorpora entre otras mejoras Google Now, y también muchas mejoras estéticas que hacen de una capa como Sense algo totalmente prescindible.

No es sólo porque sea totalmente contrario a las interfaces personalizadas de los fabricantes, es que realmente se nota la diferencia entre  tenerla y no tenerla a nivel de rendimiento. Parece como si Sense hiciera el terminal más pesado y en verdad no aporta ningún widget ni prestación de valor añadido que no tenga ya Android. Es posible que tuviera cierta lógica en versiones anteriores de Android pero no ahora.

Y podría enumerar muchas de las cosas que Sense entorpece de manera considerable, incluso tanto que hace que en ocasiones estés algo perdido utilizándolo. La galería se sustituye por la propia de Sense, que es poco práctica, visualmente pobre y un tostón cuando se trata de buscar fotografías en ella. La pantalla de bloqueo es también bastante aparatosa  y las opciones del sistema están totalmente modificadas por la capa Sense, que lo hace algo más extraño de utilizar. Quizá sea por la costumbre de usar un sistema Android 100% sin capas modificadas.

Pero no todo van a ser pegas para Sense, puesto que hay algunas cositas que se agradecen. La interfaz de la cámara es bastante más cómoda y rápida de lo que uno cabría esperar. Accesos rápidos, todo a la mano y con una respuesta perfecta. La pantalla de bloqueo es simple y plana, pero permite manejar el control de la música, ya sea del propio reproductor como de Spotify o Google Music sin distinción. También incorpora algunas aplicaciones que son un pequeño extra a tener en cuenta pero que no justifican una capa propia, ya que en muchos casos son bastante flojas.

En definitiva, Sense es quizá una buena forma de tener controlado el terminal en caso de no ser un usuario avanzado de Android, pero si no es así, la sensación es de tener algo demasiado intrusivo y poco práctico. Pero está claro que para gustos los colores y es una opinión. Dentro de las capas propietarias sin duda Sense es la que más destaca, pero si no estás acostumbrado quizá te cueste un poco.

Experiencia global y conclusiones

Como habéis podido apreciar, ha sido bastante a fondo el análisis y realmente he probado al máximo las funciones del terminal. Tras dos semanas de uso intensivo puedo decir muy convencido que el HTC One X+ es uno de los terminales más destacados de este 2012 que encauza su recta final.

Son muy buenas sensaciones por su fluidez, potencia y estabilidad. También por un diseño muy trabajado que lo hace un terminal bonito, bien construido y dotado de muchos detalles de calidad. Una pantalla con un brillo y una definición excelente, sonido impecable y cámara a la altura hacen del HTC One X+ un terminal del que uno se puede enamorar a primera vista.

Puntos a mejorar pueden ser la poco útil incorporación de Sense y substitución de algunas aplicaciones de sistema. Algo que sin duda HTC podría hacer mejor y usar la interfaz de Android sin adaptar. Quien sabe, igual para la 4.2 se lo piensa y así de paso gana tiempo llevándola a este terminal. Tampoco acaba de convencer el no poder sustituir la batería uno mismo, el diseño está muy bien y tiene un acabado realmente bueno, pero limitar de esta forma al usuario es algo mejorable.

Por lo demás es un terminal que puede mirar cara a cara a sus competidores. El HTC One X+ es un alta gama que si la compañía lo hace bien podría volver a hacer posicionarse a HTC como uno de los constructores de más calidad del mercado. Todo dependerá del éxito que tenga en el mercado. Sinceramente, creo que es un terminal que merece estar entre los más grandes. Si te estás planteando la compra de un terminal, yo no lo dudaría.

Agradecemos a HTC la cesión del terminal para realizar la review.

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