En 2009, HTC presentó en sociedad el HTC Magic, el primer dispositivo con Android que llegó a España y que supuso un punto de inflexión tanto para HTC como para Google. Un año después, HTC lanzó el primer Nexus, el Nexus One, así como su primer flagship con Android: el HTC Desire. Eran buenos tiempos, y HTC no hacía más que crecer de forma exponencial.

Llegamos así a 2011, un año donde esa felicidad taiwanesa comenzó a convertirse en una seria cara de preocupación. Ese año lanzaron el HTC Sensation, su primer smartphone con dos núcleos que, por desgracia, se vio eclipsado por el superventas Galaxy S2, lo que se tradujo en malos resultados financieros por primera vez en la compañía.

En 2012 había muchas esperanzas puestas, pues HTC había preparado toda una nueva gama de dispositivos con los que pretendían volver donde estaban. Así llegó la gama One, que supuso un salto cualitativo notable respecto a modelos anteriores. Pero la historia volvió a repetirse y Samsung, con su Galaxy S3, volvió a dejar al HTC One X a un lado.

Bajo este paradigma, HTC ha presentado este año su nuevo HTC One, un smartphone que no pretende ser uno más, sino que quiere ser ese punto de inflexión que HTC necesita. Así es el nuevo HTC One:

Diseño y materiales: Amor a primera vista

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HTC siempre se ha caracterizado por construir unos smartphones fantásticos en lo que a diseño y materiales se refiere. El HTC One X del pasado año es el ejemplo más claro de ello, de hecho, en la review que realicé en su momento, lo destaqué como uno de los puntos fuertes del mismo. Sorprendentemente, HTC ha conseguido superarse con el HTC One.

Nada más sacarlo de la caja, ya nos deja con la boca abierta, y cuando uno lo sostiene en la mano, entra en una especie de orgasmo. Estoy exagerando, evidentemente, pero no lo hago si digo que es el smartphone Android con mejor diseño y materiales que jamás se ha creado. Tiene unas líneas que destacan por encima del resto, son atractivas y denotan un gran trabajo en ellas.

Yo fui uno de los que, cuando se filtraron los primeros renders, despreció el diseño del dispositivo, pero cuando uno tiene el móvil en la mano, la opinión cambia radicalmente y queda completamente enamorado del diseño.

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Los altavoces situados en la parte frontal (principales causantes de ese rechazo inicial) pasan casi desapercibidos, pues las perforaciones son microscópicas. Y curiosamente, HTC ha empleado el altavoz superior para incorporar el led de notificaciones en el interior, algo que ya vimos en el One X y One X+ y que me parece todo un acierto, pues no rompe con la estética del dispositivo.

Los materiales empleados para su construcción son aluminio, cristal y policarbonato. El aluminio es el material principal, con el que todo el chasis está hecho, pero, para poder incluir las antenas, HTC ha añadido unas pequeñas franjas de policarbonato en la parte trasera que rompen con la continuidad del aluminio. Por último, como es evidente, el cristal Gorilla Glass 2 se encuentra en la parte frontal protegiendo la pantalla de 4.7 pulgadas.

Si pasamos el One por la báscula y el estadímetro, obtenemos unas cifras de 137.4 x 68.2 x 9.3 mm y 143 gramos de peso. Si nos centramos solo en los números, no destaca ni por delgadez ni por ligereza, pero cuando uno tiene el móvil en la mano, estas cifras parecen menores de lo que en realidad son. La parte trasera curvada hace que parezca más delgado de lo que es y la distribución del peso ayuda a que no parezca un móvil pesado.

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Pero no todos son maravillas en el diseño del HTC One, sino que también hay algunas pequeñas contras como el botón de bloqueo, que se sitúa en la parte superior del dispositivo, una posición que resulta incómoda teniendo en cuenta el tamaño del mismo. Lo más cómodo sería en el lateral, como ya hacen Samsung y LG, o implementar un gesto como tiene la Blackberry Z10.

Otra pequeña contra la encontramos en los bordes biselados. Estéticamente quedan muy bien y resultan bastante atractivos, ya que reflejan la luz y «brillan». Pero le ocurre lo mismo que al iPhone 5, y es que se degradan con facilidad, perdiendo poco a poco ese brillo y rasgándose con facilidad incluso tomando medidas para evitarlo.

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Y por último, creo que la inclusión de tres botones capacitivos habría sido mejor solución que los dos que han optado por incluir, pues resultan más rápidos y cómodos y se evitarían así los dobles toques que hay que hacer para acceder a algunas funciones.

Estos últimos detalles son pequeñas pinceladas que HTC debería de haberle dado al móvil, pero ni mucho menos desmerecen la gran construcción del móvil, que, como he dicho al comienzo, es la mejor que he podido encontrar en el mercado Android.

Hardware y rendimiento: Fluidez y velocidad sin precedentes

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El HTC One es el dispositivo estrella de la compañía, por lo que el hardware que incorpora debe de ser lo más puntero posible y, efectivamente, así es. Muy pocos son capaces de plantarle cara en lo que a rendimiento se refiere.

Nos encontramos en el interior con uno de los SoCs más potentes del mercado, el Qualcomm Snapdragon 600 (APQ8064T), que fue presentado a comienzos del año en el CES 2013 de Las Vegas y que sucede al Snapdragon S4 Pro que comenzamos a ver a finales del pasado año y que incorporan terminales como el Xperia Z o el Nexus 4. Este SoC está compuesto por una CPU de cuatro núcleos Krait 300 a 1.6 GHz. Los núcleos Krait 300 son un diseño propio de Qualcomm que mantienen muchas similitudes con los Cortex A-15, que es la evolución de los Cortex A-9 con los que hemos convivido estos años atrás. Es decir, a pesar de seguir siendo de cuatro núcleos suponen una mejora de rendimiento importante frente a los procesadores de cuatro núcleos que vimos en 2012.

La GPU es una Adreno 320, que en este caso sí que es la misma que en el SoC Snapdragon S4 Pro y permite mover resoluciones 1080p sin ningún problema. En los benchmarks, se sitúa por debajo de la PowerVR SGX544 Mp3 del iPhone 5 y Galaxy SIV, por ejemplo, aunque la diferencia es mínima entre ellas.

A este SoC le acompaña la estandarizada cantidad de 2 GB de memoria RAM, que en conjunto con el SoC se encarga de mover un panel SuperLCD 3 de 4.7 pulgadas con resolución Full HD (1920 x 1080) del que hablaremos más tarde.

Esto solo son cifras sobre el papel que no tienen por qué funcionar en la práctica, pero en este caso sí que lo hace. El HTC One es uno de los dispositivos más rápidos que hay en el mercado. Se come todo lo que le eches y ni se queja.

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En benchmarks como Quadrant, las puntuaciones que arroja rondan los 12.000 puntos y en Antutu supera la barrera de los 20.000 puntos, alcanzando normalmente cifras entre 23.000 y 25.000 puntos. Para que os hagáis una idea, el Nexus 4 en Antutu suele conseguir unos 17.000 puntos y unos 5.700 en Quadrant, que es menos de la mitad de lo que logra el HTC One.

Juegos que requieren una gran potencia como Modern Combat 4, Dead Trigger y Asphalt 7 se desenvuelven sin problemas. Tan solo en Real Racing 3 he podido encontrar alguna muy esporádica bajada de los FPS, aunque para nada llega a dificultar la jugabilidad, solo que se aprecia algo menos fluido. Pero insisto, nada importante que desmerezca al dispositivo.

El sistema es en todo momento súper fluido, tanto navegando por internet como moviéndose por las nuevas funciones de HTC Sense (Blinkfeed y demás). Y es que diría que supera en fluidez y velocidad incluso al Nexus 4, que ya de por sí era uno de los smartphones con mejor rendimiento. Y todo ello, a pesar de que el One tiene que lidiar con HTC Sense y con una pantalla Full HD.

En el apartado de conectividad encontramos lo típico: NFC, Bluetooth 4.0, Wi-Fi, HSPA+, A-GPS, Glonass… etc. Y sí, todo funciona a la perfección, tal y como es de esperar de un smartphone de gama alta como este (incluso el GPS, que en muchos dispositivos suele tener problemas para conectar rápidamente).

Software: HTC Sense 5 y Android 4.1.2

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Una de las contras que siempre han tenido los dispositivos de HTC (al menos en los últimos dos años) era HTC Sense, la clásica capa de personalización creada por los taiwaneses y que, como es normal, incorporan en todos y cada uno de sus dispositivos. Esta capa resultaba bastante vistosa y atractiva estéticamente, pero tradicionalmente empeoraba el rendimiento del terminal.

Por suerte, HTC Sense 5.0 supone una gran mejora en este sentido, pues se ha visto simplificado, mejorado y optimizado, tres pilares muy importantes. De esta forma, HTC Sense 5.0 pasa a ser una capa amena y rápida, lo que hace que la experiencia de usuario con el HTC One sea muy satisfactoria.

Aparte de las mejoras ya citadas, HTC Sense trae consigo varias funciones nuevas que resultan muy útiles en nuestro día a día (algunas más que otras). Por ejemplo Blinkfeed, que, como ya describimos en las primeras impresiones, es la pantalla de inicio del HTC One y nos muestra contenidos tales como noticias, eventos del calendario, tweets… etc. Aunque funciona bien y resulta muy útil, debería de ser algo más personalizable.

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Otra de las novedades la encontramos en Sense TV. Esta nueva aplicación concentra en un mismo lugar la programación televisiva y una función de control remoto que permite controlar televisiones directamente desde el smartphone gracias al puerto infrarrojos situado en el botón de bloqueo. Para poner en marcha dicha función de control remoto, tan solo hace falta introducir el modelo de la TV y listo, podemos trollear a quien deseemos o simplemente cambiar de canal nuestra TV. Y para los que lo preguntáis, sí, funciona perfectamente.

Debajo de toda esta capa que es Sense 5, encontramos a Android 4.1.2 Jelly Bean, que si bien no es la última versión de Android disponible, sí es una de las últimas. No obstante, HTC debería de haber lanzado el One con Android 4.2.2 de fábrica, sobre todo si tenemos en cuenta que la siguiente versión está a la vuelta de la esquina. Por suerte, es algo que podemos perdonar relativamente, pues entre Android 4.2 y Android 4.1.2 no hay grandes diferencias.

En general, tanto Sense 5 como Android 4.1.2 dejan muy buen sabor de boca en este HTC One, aunque insisto, HTC debería de haber incluído de serie Android 4.2.2 de fábrica para estar al nivel del Galaxy S4, por ejemplo, que incorpora esta versión de serie. Como consuelo nos queda que la actualización está en camino y no debe de tardar demasiado en llegar.

Batería: Mejoras que no sorprenden

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El HTC One incorpora una pantalla Full HD y un SoC Qualcomm Snapdragon 600, dos componentes que, como es evidente, consumen una gran cantidad de energía. Por ello, HTC ha decidido montar en el One una batería algo mayor a la que teníamos en el One X+, concretamente de 2300 mAh, una cifra muy pareja a la del Sony Xperia Z, por ejemplo.

¿Supone esto una mejora en cuanto a autonomía? La verdad que no. El HTC One llega al final del día (unas 15/16 horas) sin problemas, pero tenemos que seguir haciéndole un hueco en la mesita de noche para cargarlo todos los días, pues suele acabar la jornada con un 10% restante.

Por suerte, HTC ha incorporado un modo de ahorro de batería, que resulta bastante útil para estirar la autonomía del dispositivo. Este modo de ahorro de batería reduce el uso de la CPU y la periodicidad con la que se activan las conexiones de datos. De esta forma, el móvil puede durar hasta un 50% más según las pruebas que he podido realizar.

Así que la batería del One simplemente cumple. Podemos acabar el día sin problemas, pero no supone una mejora radical como sí lo supone el Galaxy Note 2 o el Motorola Razr MAXX, algo que sí espero que ocurra en un futuro muy cercano, pues la duración de las baterías es uno de los puntos débiles de los smartphones casi desde que comenzaron a existir.

Cámara: Ultrapixels que pretenden sorprender

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En el 2012, la mayoría de las cámaras que vimos en los smartphones de gama alta tenían una resolución de 8 megapixels (exceptuando la gama Xperia, que llegó hasta los 13 mpx). En 2013, la elección predominante parece ser los 13 megapixels, pero HTC ha querido diferenciarse con un sensor de «solo» 4.3 megapixels que han llamado Ultrapixels. La razón de que HTC haya optado por un sensor de esta resolución es que el sensor pueda captar más luz, obteniendo así mejores fotografías, sobre todo cuando las condiciones son de baja luminosidad, donde la mayoría de los smartphones suelen sufrir bastante.

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Con poca luz, la cámara del HTC One responde tal y como HTC promete: captura mucha más luz que el resto y con bastante menos ruido. El único problema de las fotos en condiciones de baja luminosidad con el One es que a veces capta incluso más luz de la que nosotros percibimos con nuestros ojos, lo cual, aunque parece ser bueno, yo lo calificaría como malo, pues las fotografías pierden realismo.

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Si tomamos fotografías en modo macro, el One toma unas fotografías muy buenas normalmente, con una saturación contraste adecuados. Sin embargo, en cuanto ampliamos ya comienza a notarse la ausencia de un sensor de mayor resolución, pues comienza a perderse nitidez. Lo mismo ocurre si fotografiamos paisajes u otro tipo de escenas.

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En entornos excesivamente luminosos, el HTC One peca de la que es a la vez su mayor virtud: la gran cantidad de luz que recoge. Las fotos comienzan a verse blanquecinas, se aprecia una pérdida de contraste importante y se queman varias partes de la foto, aunque aquí también influye el rango dinámico de la cámara.

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Si pasamos al modo video, nos encontramos con que la cámara permite grabar a una resolución máxima de 1080p y hasta a 60 FPS, lo que nos permite jugar con la cámara rápida y con la cámara lenta, quedando un efecto bastante resultón. Así mismo, también podemos grabar en HDR como el Sony Xperia Z.

La calidad del video en general es bastante buena cuando se trata de una grabación a 1080p en modo normal. Enfoca rápido y la imagen tiene una calidad bastante buena. Si pasamos al modo de grabación en HDR, la cosa cambia, y se encuentra una perdida sustancial de detalle que empeora la calidad considerablemente. En modo HDR creo que el Sony Xperia Z trabaja mejor.

En el modo video, una de las funciones que más me ha gustado del One es la de poder bloquear el enfoque, algo que muchos Androids no incorporan y que me parece vital en muchas situaciones. De esta forma evitamos el molesto efecto que aparece en los videos cada vez que realiza el enfoque automático, limitándose solo a cuando nosotros toquemos la pantalla. Si no deseamos que funcione así, podemos desactivarlo y enfocará automáticamente.

La estabilización del video es simplemente normal. Tanto el iPhone 5 como el Lumia 920 como el Xperia T hacen mejor trabajo en este aspecto, por lo que, aunque en el HTC One no acaba de ser del todo malo, no destaca.

Puedes descargar el pack completo de fotografías a tamaño normal desde aquí

Sonido: BoomSound no es una mentira comercial, es una verdad

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Nada más mirar al HTC One, uno aprecia sus dos grandes altavoces en la parte frontal, y es que HTC ha hecho un grandísimo esfuerzo en ofrecer una experiencia sonora superior, algo que han logrado casi con totalidad con su nueva tecnología BoomSound, que es como han denominado a su nuevo sistema de sonido compuesto por los dos altavoces situados en la parte frontal (en los que Beats Audio ha tenido mucho que ver) y los nuevos micrófonos HDR.

El conjunto de altavoces frontales estéreo es sin duda el mejor que he visto en un móvil. La calidad del audio en general es excelente, y el volumen máximo es muy elevado. En muchas ocasiones suena incluso más altos que aparatos como ordenadores portátiles. Además, a diferencia de otros smartphones, cuando alcanza los niveles máximos de volumen, no distorsiona en absoluto.

Otro punto a favor del nuevo conjunto de altavoces es su posición, que ayuda a que estos no se ahoguen con facilidad. Si echamos un ojo al resto del catálogo Android, encontramos que la mayoría tienen sus altavoces situados en la parte posterior, lo que hace que al posicionar el dispositivo sobre una superficie, el altavoz se ahogue completamente. Con este HTC One eso no ocurre, pues se sitúan en la parte frontal.

El sonido con auriculares también es muy bueno, aunque aquí no destaca tanto. Las mejoras implementadas por Beats Audio se notan y se agradecen, pues es una auténtica gozada reproducir nuestras canciones favoritas desde el HTC One, pero no habría estado de más que al dispositivo le acompañasen un par de auriculares mejores que, si bien no son malos, creo que no acompañan al buen trabajo realizado en el resto de componentes de sonido.

En este análisis también merece la pena destacar los micrófonos HDR, que realizan un trabajo excepcional. En los videos situados en el apartado de cámara se puede apreciar como tanto la cancelación de ruido como la nitidez del sonido es muy superior a la media, demostrando así el trabajo que HTC ha realizado en este aspecto.

Pantalla: La mejor pantalla que jamás se ha montado en un smartphone

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Como parece ser la tónica dominante en 2013, el HTC One monta un panel con una resolución Full HD, aunque a diferencia de sus competidores se mantiene en las 4.7 pulgadas, lo que me parece una decisión muy acertada, pues creo que es el tamaño máximo al que deben de llegar los smartphones. Al mantenerse en ese tamaño e incorporar una resolución Full HD, la densidad de pixels llega hasta los 468 ppp, que superan los 441 que tienen el Xperia Z y el Galaxy SIV. Esto se traduce en que es aún más difícil distinguir pixels en la pantalla del One, siendo esta mucho más nítida.

Este aumento en la resolución se aprecia, pero no supone una revolución respecto a las pantallas HD, pues nuestro ojo no es capaz de captar más de 350 pixels por pulgada. Es decir, que hay más pixels de los que nuestro ojo es capaz de captar, lo cual es bueno pero innecesario.

Este panel cuenta con la tecnología SuperLCD3, que es una revisión de la SuperLCD 2 que ya tenía el HTC One X y que, personalmente, califiqué como la mejor pantalla que había en aquel momento. Las principales mejoras se encuentran en los negros (que ahora son más reales), el brillo y la saturación de los colores.

En exteriores, la pantalla se ve perfectamente, aunque eso sí, se necesita establecer el brillo al máximo para ello. Es algo mejor que la del Samsung Galaxy S3 en este aspecto y mucho mejor que la del Nexus 4, que a veces hay que hacer un esfuerzo para poder ver el contenido decentemente.

Por último, los ángulos de visión, a diferencia del Xperia Z, son casi de 180º, lo que supone un punto a favor muy importante.

Conclusiones

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HTC quiere volver a ser uno de los reyes y el One es el ejemplo más claro de ello. El nuevo HTC One tiene personalidad, tiene potencia y tiene grandes innovaciones en el campo del audio y de la cámara con las que pretenden diferenciarse de lo clásico, de lo esperado, de lo que todos los fabricantes están haciendo.

Tras unos días con él, creo que tan solo puedo quejarme de dos cosas: la batería y la cámara. La batería no es mala ni muchísimo menos, pero me encantaría poder acabar el día sin tener que pasar el móvil por el cargador. Es decir, reclamo una mejora, no una igualdad respecto a modelos anteriores.

La cámara, tal y como he ido describiendo a lo largo del análisis, parece comportarse bien en todas las situaciones, aunque donde más destaca es con poca luminosidad, donde pocas cámaras le hacen frente. No obstante, creo que habría sido mejor opción incorporar un sensor de 8 megapixels y aumentar el tamaño del mismo, de forma que los pixels captan más luz pero no por ello se pierde resolución.

Por lo demás, el móvil es una auténtica maravilla y, a falta de probar el Samsung Galaxy SIV, me atrevería a decir que es el mejor smartphone con Android que puedes adquirir ahora mismo.

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