Motorola por fin ha presentado el Moto X, así que podemos respirar tranquilos, se acabó el hype. Después de revisar a fondo las características generales del teléfono, vamos a entrar un poco más a fondo en algunas de las más particulares. Concretamente vamos a hablar de sus entrañas y el X8, que no podemos definir ni como procesador ni SoC al uso, así que vamos a ello para aclararnos.

Empecemos definiendo un poco el concepto de SoC y CPU. La CPU de un smartphone es el procesador que se encarga de eso, de procesar datos. Es el cerebro central. Normalmente la CPU no va sola en el chip, si no que se integra con otros componentes, como por ejemplo la GPU (Unidad de Procesado Gráfico). El conjunto de todos los componentes que van en el mismo chip se llama SoC, del inglés System on a Chip.

Pues bien, nos encantaría decir que el Motorola X8 es un SoC diseñado por la compañía norteamericana, pero es algo más complejo que eso. Por un lado cuenta con un Qualcomm Snapdragon S4 Pro dual-core a 1.7GHz, que ya de por si es un SoC, pero no se limita a eso. Es decir, en un caso normal nos quedaríamos aquí, como por ejemplo ocurre con el Nexus 4, que monta este SoC y no hay nada más que nos complique la vida.

Motorola en cambio ha añadido dos chips extra al S4 Pro, los que han denominado como contextual computing processor y natural language processor, es decir, algo así como procesador contextual y de lenguaje natural. Y aquí es donde está la gracia y la innovación de Motorola, en ir más allá y no quedarse en montar un chip fabricado por otra compañía para quedarse de brazos cruzados, lo cual tiene mucho mérito.

Por un lado se ha optimizado el Snapdragon S4 Pro, por lo que no es exactamente igual que el que encontramos en otros terminales. La idea es encontrar un equilibrio perfecto entre hardware y software, que es donde Motorola quiere destacar con este Moto X, ofreciendo más una experiencia de usuario que un dispositivo con el último procesador del mercado.

Por otro nos encontramos estos dos chips extras que conforman el Motorola X8. El procesador contextual se encarga de gestionar sensores, pantalla y entrada táctil del teléfono, pero lo más interesante es que es capaz de actuar como CPU principal cuando el teléfono entra en modo de reposo, desactivando el S4 Pro y pasando a un ahorro máximo de energía, aumentando así la duración de la batería, una de las mayores preocupaciones en el mundo de la telefonía móvil hoy en día. El procesador de lenguaje natural, en cambio, se encarga de otras tareas como la cancelación de ruido.

¿El resultado de todo esto? No sólo se consigue un rendimiento muy superior al que otros fabricantes de smartphones obtienen con el mismo SoC, si no que además se mejora muchísimo la gestión y eficiencia energética, en lo que resulta un aumento de la vida útil de la batería más que considerable.

Es esta idea de olvidarse un poco de apostar por el hardware más potente del mercado e invertir en hacer que los que ya son potentes funcionen exprimiéndolos al máximo lo que ha llevado a Motorola en dirección hacia este X8. La pinta es espectacular, y sobre el papel no podría pintar mejor, pero ahora queda echarle un vistazo en nuestras manos y ver cómo se comporta de verdad.

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