En el pasado IFA de Berlín, la feria de tecnología de consumo más importante del mundo junto con el CES de Las Vegas, Samsung presentó el Gear S, posiblemente el reloj inteligente o smartwatch más completo que hemos visto hasta la fecha.

Tuvimos ocasión de verlo y probarlo, pero nos quedamos con las ganas de toquetearlo un poco más. Hoy hemos tenido uno con nosotros y os contamos las primeras impresiones tras esta toma de contacto con el Samsun Gear S.

Tizen, no Android

Antes de nada, aclarar que el Gear S tiene Tizen y no Android Wear. Sin embargo, como smartwatch que es y con lo importante que sigue siendo conectarlo a un smartphone con Android, seguimos considerando que tiene una importante cabida dentro de El Androide Libre como dispositivo wearable conectado.

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Hay que destacar que Samsung ha hecho un trabajo excelente con Tizen en el Gear S, y es que el sistema es muy completo, con una muy alta fluidez. De hecho, todo se ha hecho muy parecido a Android, por lo que es familiar para el usuario, sobre todo para aquellos acostumbrados a la interfaz de Samsung, ya que sigue las mismas líneas de diseño.

Hay que probar mucho más a fondo este Gear S para sacar conclusiones al respecto, pero en una primera prueba parece que Tizen responde muy bien, y es que la experiencia en los anteriores relojes con este sistema de Samsung ayuda.

Diseño

Lo primero que llama la atención del Samsung Gear S es el diseño, muy diferente a todo lo que hemos visto hasta ahora. Si algún dispositivo se le parece es el Gear Fit, aunque con un cambio muy gordo. Mantenemos la pantalla curva, pero en este caso es curva por delante y por detrás, también por la parte que se apoya en la muñeca, detalle que no cumplía el Fit, siendo este plano por ese lateral.

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El Gear S cuenta con una pantalla SuperAMOLED de 2″, la más grande que hemos visto hasta ahora en color en un smartwatch, y dudo mucho que sobrepasemos mucho este tamaño en el próximo año, ya que el Gear S es muy grande.

Es precisamente este dilema de tamaño lo que a muchos harán ver el Gear S como un reloj feo y a otros como un reloj muy bonito, pero depende del gusto. Desde luego no es discreto, pero a mi me ha encantado cómo queda en la muñeca, aunque estoy totalmente de acuerdo en que a mucha gente le parecerá excesivamente grande. Aquí cada uno tendrá su opinión.

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La esfera del reloj se puede extraer de la correa y de este modo personalizar más nuestro smartwatch, por lo que imaginamos que con el tiempo diferentes diseñadores presentarán sus modelos de correa. Por ahora Samsung solo dispone de la negra y la blanca, pero no tardarán en llegar más opciones.

El Samsung Gear S es un smartwatch muy llamativo y bonito, con una enorme pantalla curva a todo color que se adapta perfectamente a la curvatura de la muñeca. Los acabados son buenos y los botones están bien integrados, y la sensación que transmite es de reloj moderno y deportivo, con un toque más elegante gracias a la personalización de las esferas.

Conectividad

Pero si algo tenemos que destacar por lo que nos ha sorprendido y gustado es la conectividad que tenemos con el Gear S, a la que podríamos calificar de total, ya que no podemos comparar con un smartwatch y tenemos que hacerlo más bien con un smartphone.

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No solo tenemos el ya conocido sensor de pulsaciones y conectividad Bluetooth, si no que se añade WiFi, el tan esperado en este tipo de relojes GPS, sensor de rayos ultravioleta y conexión de red mediante tarjeta nanoSIM.

La tarjeta nanoSIM permite una serie de posibilidades que no habíamos visto hasta ahora en un smartwatch muy interesantes. El Gear S puede trabajar de dos formas, con multiSIM o con dos SIMs diferentes.

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En el modo multiSIM tendremos un duplicado de tarjeta SIM en el reloj y esto nos da tres posibles modos de funcionamiento:

  • Bluetooth: Cuando el reloj está emparejado y conectado con el smartphone mediante bluetooth recibimos todas las notificaciones del teléfono en el smartwatch y podemos usarlo como estamos acostumbrados en un smartwatch. Hay una conexión directa.
  • Conectado en remoto: Si dejamos el teléfono en casa y nos vamos con el reloj se pierde la conexión bluetooth y arranca el modo remoto. Cada vez que recibimos una notificación en el teléfono se envía a un servidor, que a su vez lo envía al reloj y lo recibe gracias a estar conectado este por red.
  • No conectado: Al tener un duplicado de SIM en el reloj, aunque el teléfono se quede sin batería, podremos seguir recibiendo notificaciones de aplicaciones nativas en el reloj como llamadas y SMS. El resto de notificaciones no llegarán hasta que el teléfono se vuelva a encender.

Si lo que tenemos son dos SIMs diferentes podemos vernos en los siguientes casos:

  •  Bluetooth: Es igual que en el modo multiSIM, pero podemos configurar que el reloj reciba llamadas y SMS de su propia SIM, es el usuario el que decide cómo hacer esto.
  • Conectado en remoto: Igual que con el modo multiSIM, pero si en este caso se apaga el smartphone no recibiremos llamadas y SMS de su SIM, ya que no estamos usando un duplicado.
  • No conectado: Cada uno utiliza su propia SIM.

Como veis, el abanico de opciones es enorme, y además podemos jugar con desvíos de llamadas para hacerlo aún más complejo.

Batería

Y con tanta conectividad lo que más afectado se ve es la batería, la mayor preocupación de los dispositivos móviles modernos. El Gear S cuenta con una batería de 300 mAh, en principio algo justa para todo lo que tiene, pero que parece han aprovechado muy bien.

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Para hacernos una idea, las pruebas que han podido hacer estos días los técnicos de Samsung en España revelan que en modo stand alone, es decir, el más heavy con GPS activado constantemente, recibiendo notificaciones y 3G funcionando, puede aguantar de 6 a 8 horas. Es posible que os parezca poco, pero para lo que hay por ahí es mucho, teniendo en cuenta que pulseras como la nueva Fitbit Surge consigue 5 horas y solo con GPS y pulsómetro, nada de conectividad 3G.

En cuanto al uso normal en Bluetooth, la batería aguanta de 2 a 3 días. Desde mi punto de vista seguimos muy lejos de lo que un reloj debería ofrecer, pero es cierto que siendo tan completo, el Gear S demuestra que quizás no estemos tan lejos de una autonomía decente para los relojes inteligentes.

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Un detalle importante es que el cargador, un adaptador para conectar el cable microUSB, ahora es también una batería extra, por lo que tendremos una carga completa sin necesidad de conectar el Gear S al cargador.

¿Qué os parece el Gear S? ¿Creéis que es un diseño acertado?

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