Fitbit Surge, análisis y experiencia de uso

Fitbit Surge, análisis y experiencia de uso

Prueba a fondo, opinión y análisis del Fitbit Surge, el reloj inteligente con GPS y medidor de actividad diaria que registra nuestro día a día.

Los wearables siguen buscando su hueco en nuestras vidas. En los últimos años el mercado se ha llenado de pulseras, relojes y otros dispositivos “corporales” preparados para medir hasta el último paso que damos, los llamados cuantificadores.

Nos encantan los números, las estadísticas, nos gusta que nos digan cuántos kilómetros hemos recorrido, cuántos escalones hemos subido y las calorías que hemos quemado haciéndolo. Fitbit es una de las compañías que más ha explotado los dispositivos cuantificadores y en su catálogo dispone de diferentes modelos, adaptándose a gran variedad de usuarios, porque no todos quieren llevar un brazalete en su muñeca.

Entre sus últimas novedades presentó, junto con la pulsera Fitbit Charge y Charge HR, el reloj inteligente Fitbit Surge, su primer smartwatch que añade a las capacidades de monitor de actividad diaria, el sensor GPS, el registro de la frecuencia cardíaca las 24 horas del día, modos multideporte y sincronización con smartphones para mostrar notificaciones.

Review del Fitbit Surge, el smartwatch al que le encanta tu actividad

Como con cualquier otro producto, comenzamos repasando las características del Fitbit Surge. Al ser un reloj que debe adaptarse a prácticamente cualquier muñeca, el Surge está disponible en dos tamaños: pequeña (para muñecas de 13 a 17 centímetros de diámetro) y grande (de 16 a 20cm), así que si no podéis probarla antes de comprar, con cinta métrica y la guía de Fitbit, acertaréis.

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A diferencia de las pulseras básicas, el Surge tiene una pantalla táctil en la que ver todos los datos en el día a día. Se trata de un panel LCD monocromático, nada de colores vibrantes como los Android Wear. Esto permite aumentar bastante su autonomía, que oficialmente es de 7 días, pero en uso real se acorta un poco. Eso sí, el panel es retroiluminado, cosa que se agradece cuando lo usamos de noche o en entornos oscuros.

El Fitbit Surge tiene una memoria interna, claro, así que no es necesario que lo tengamos cerca del smartphone todo el día. Así, es capaz de almacenar hasta 7 días de datos detallados minuto a minuto y hasta 30 días de los totales diarios, aunque lo normal es que en algún punto del día nos acerquemos al teléfono y se sincronice automáticamente con la app y por tanto con la plataforma online de Fitbit.

Entre los sensores integrados en el Surge y que le permiten monitorizar la actividad están el acelerómetro, giroscopio, brújula y altímetro, además se complementan con el monitor óptico en la parte inferior para medir pulsaciones, el motor de vibración y el sensor de luz para activar automáticamente la retroiluminación. Sin olvidarnos del módulo Bluetooth 4.0 para comunicarse con el móvil (y con el PC, mediante el adaptador USB que se incluye en la caja).

Punto importante es de la resistencia al agua. Oficialmente, el Fitbit Surge soporta hasta 5 ATM, por lo que no tendremos problema alguno por usarlo bajo la lluvia y resiste cualquier tipo de salpicadura y sudor. Eso sí, Fitbit no recomienda nadar con él, ni ducharnos sin quitárnoslo. Teóricamente no deberían existir inconvenientes, pero las palabras del fabricantes están ahí, aunque sea una faena andar quitando y poniendo el reloj.

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Diseño y materiales de la Fitbit Surge

El material predominante en el Fitbit Surge es el plástico, tanto en el núcleo como en la propia pulsera, que en principio no es fácilmente intercambiable por otras, a menos que se desmonte por completo el reloj. Es ancho, pero no molesta, además, las correas son ligeramente elásticas por lo que el ajuste se realiza a la perfección y, una vez encontrado nuestro cierre óptimo, mide la frecuencia cardíaca sin cortes.

La zona central, donde se encuentra la pantalla, incrementa su grosor en uno de los lados, pero aun así tampoco es demasiado y no es para nada molesto en el día a día, o al menos a mi no me lo ha parecido. Todo es acostumbrarse. Como decía, la pantalla es táctil y responde bastante bien a los gestos incluso con los dedos sudados, sin embargo, para realizar algunas operaciones deberemos utilizar los botones físicos.

El Surge cuenta con tres botones, uno a la izquierda y dos en el marco derecho, que nos sirven para seleccionar menús, movernos entre opciones o, por ejemplo, pausar o reanudar un ejercicio cuando estamos entrenando.

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En la parte trasera, la que queda sobre la piel, tenemos el sensor de ritmo cardíaco que el la marca llama «PurePulse». Este registra nuestras pulsaciones, tanto en reposo como durante el ejercicio y por tanto, ayuda a mantener niveles de intensidad, permite entrenos por zonas y, muy importante, mejora la precisión con la que se calculan las calorías quemadas. Más adelante hablaremos de él, pero se puede configurar cuándo se mantiene encendido o no.

Por último llegamos al cierre. En determinadas pulseras de actividad, los cierres de clip provocan problemas de ajuste, pero en el Surge nos olvidamos de ellos porque se recurre a un cierre de hebilla tradicional, el que encontramos en los relojes de siempre. Como decía, al ser elástico el ajuste, es muy bueno.

Sensor de frecuencia cardíaca continuo, así funciona

Como decía, el Surge integra en un lector de frecuencia cardíaca en el propio reloj, de forma que es capaz de medirnos las pulsaciones las 24 horas del día. Esto no es nuevo, otros fabricantes como TomTom, pensando en el deporte, y otros relojes con Android Wear ya tienen esta posibilidad. Nos ahorramos la banda del pecho, que no es viable llevarla puesta todo el día, y ganamos en comodidad, pero ¿es tan fiable como esperamos?.

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En las opciones del reloj encontramos el ajuste del sensor de frecuencia. Podemos configurarlo para que esté siempre apagado (lo que ahorra mucha batería), que esté siempre encendido, es decir las 24 horas del día registrando, o en modo Auto, en el que se va encendiendo a intervalos.

La ventaja de que el reloj sepa en todo momento nuestras pulsaciones es clara: obtenemos más datos y éstos pueden ser utilizados por Fitbit para mejorar su algoritmo de cálculo de estadísticas. Conocemos instantáneamente el pulso, permite analizar la evolución en el tiempo, calcular las calorías quemadas con más exactitud y maximizar los beneficios del entrenamiento trabajando por zonas. Esto es, controlar si estamos en un intervalo de quema de grasa, haciendo cardio o en intensidad máxima con ejercicio anaeróbico.

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Ahora vamos a la práctica, al uso real. En reposo o con actividad ligera, el pulsómetro funciona a la perfección, además, como está funcionando incluso mientras dormimos es una forma genial de conocer nuestras pulsaciones en reposo total. Comparándolo con una banda HRM, sin actividad la variación es muy leve y prácticamente encontramos los mismos valores, pero la cosa cambia cuando corremos o practicamos cualquier otro ejercicio intenso.

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En mi caso, soy un gran aficionado a correr y sobre el papel el Fitbit Surge es una gran opción: GPS y pulsómetro todo en uno. Sin embargo la realidad es distinta. Dejando el GPS a un lado, la medición de pulsaciones que realiza es más errónea cuanto mayor es su valor. Es decir, comparado con la banda HRM tradicional – y conociendo mi cuerpo, que también es importante, no todo es fiarse de los gadgets – el Surge marca entorno a 30 pulsaciones por minutos menos, lo cual es bastante.

No es lo mismo ir a 140 que a 170 pulsaciones por minuto y lo cierto es que el Surge no debería tener tanto error, pero lo tiene. Además, parece incapaz de marcar valores elevados cuanto más rápido vamos. Pensé que podría ser el ajuste, pero incluso apretando al máximo al correa, hasta el punto de ser molesta, no conseguí mediciones cercanas a la banda del pulsómetro deportivo.

Registrando la actividad diaria con el Surge

Si conoces Fitbit, seguro lo asociarás con wearables cuantificadoras y este Surge incluye todo lo que hemos visto en modelo tan avanzados como la smartband Charge HR. Con él en la muñeca, registrará automáticamente pasos, distancia, calorías quemadas, escaleras subidas y tiempo de actividad. En este sentido lo hace realmente bien.

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Todos esos datos quedan registrados con la plataforma online de Fitbit y podemos sincronizarlos por Bluetooth desde el smartphone y la aplicación oficial, o mediante el PC y el adaptador inalámbrico. En cualquier caso, desde la web tenemos acceso a un análisis de los datos, podemos fijarnos nuevos objetivos, conseguir medallas al superarlos y una parte fundamental, la de compararnos con nuestros amigos.

La web es fundamental analizarlo todo, ya que desde el reloj poco podemos hacer. Ver gráficas detalladas de nuestro entrenamiento, ritmos instantáneos, agua bebida, plantas subidas, comenzar un nuevo plan alimentario y mucho más. Para los usuarios más intensivos y que quieran seguir aumentando el nivel de actividad con un mayor control, Fitbit ofrece un servicio de suscripción Premium.

Por 44.99€ al año se puede tener acceso a planes de forma física personalizados, con evaluaciones del estado y adaptación automática a nuestros progresos.

Modos de ejercicio y monitorización del sueño

Complementando a la actividad diaria, la Surge también resulta atractiva para personas deportistas o que quieren empezar a ponerse en forma. El sensor GPS es un punto diferenciador con respecto a lo que hay en el mercado, ya que no suele ser habitual encontrarlo en pulsera, pero tampoco en relojes inteligentes – el único Android Wear con GPS es el Sony SmartWatch 3, a no ser que nos vayamos a relojes deportivos puros de Garmin, Polar, TomTom, Timex, etc.

Así, entre los modos de ejercicio que podemos escoger tenemos, por supuesto, correr. Una vez activado tardará unos minutos en localizar la señal GPS (en ocasiones, aleatoriamente, tarda un poco más de lo esperado) y podremos iniciar la marcha. He podido compararlo con mi Timex Global Trainer para comprobar su precisión, tanto en el dibujado de los mapas como en los datos resultantes.

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Con mi experiencia, algo que no me gustó nada fue la frecuencia de actualización de los datos en la pantalla del Fitbit Surge. Es tremendamente lento hasta alcanzar el ritmo que realmente llevamos. Por ejemplo, comenzamos a correr a un ritmo de 5.30min/km, pero en la pantalla del Surge no vemos eso hasta casi 5 minutos después, marcando un minuto por kilómetro más lento. Eso sí, cuando alcanzamos una velocidad constante, llega un momento en que sí se iguala y marca bien.

Esto provoca que no podamos usarlo para entrenamientos por intervalos o series, ya que literalmente al reloj no le da tiempo de marcar nuestro ritmo antes de que lleguemos al siguiente intervalo de descanso. Si esto lo unimos al problema de medir altas pulsaciones, no me parece que el Fitbit Surge sea una buena elección para deportistas que quieran un reloj para todo.

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En cuanto al resto de deportes, el Surge permite registrar entrenamientos mixtos, senderismo, todo tipo de actividades cardio, Yoga, entrenamiento con pesas y más.

Con tanta actividad no hay que olvidar que también mide cómo dormimos. El descanso es importante y el Fitbit Surge activa automáticamente el modo de análisis del sueño cuando nos acostamos. Detecta periodos de sueño profundo, ligero y las pulsaciones que hemos tenido, todo con bastante precisión y sin tener que hacer nada, que es lo mejor porque si no acabaríamos olvidándolo.

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Con notificaciones, pero sin llegar al nivel de otros smartwatches

Las notificaciones también están presentes en el Surge, aunque no al nivel que encontramos en Android Wear. Se considera reloj inteligente porque podemos ver en su pantalla las llamadas entrantes, los mensajes SMS y el reproductor de música, pero nada más a parte de eso ni funciona con apps de terceros. Obligatorio el uso del Bluetooth, claro.

Del mismo modo, nos permite configurar alarmas «silenciosas», que nos avisan mediante vibraciones y, en términos de personalización, encontramos unos pocos watchfaces para cambiar la pantalla del reloj, aunque ninguno destaca demasiado.

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Batería: mejor que otros, pero sigue sin ser suficiente

Fitbit promete que la batería del Surge alcanza los 7 días de uso y no se equivocan, aunque para eso la actividad debe ser bastante suave. Con un uso normal, manteniendo el sensor de frecuencia activo las 24 horas del día y recibiendo esas notificaciones de las que hablaba la batería se reduce a 4-5 días.

Si a lo anterior añadimos al menos 1 hora al día de ejercicio con el GPS encendido, la autonomía baja hasta los 3 días. No está nada mal, aunque no es para tirar cohetes ni mucho menos. El tiempo de recarga es de entre una y dos horas, lo que quiere decir que tendremos que aprovechar momentos en los que no vayamos a movernos mucho para no «fastidiar» las estadísticas diarias.

La forma de cargarlo es mediante cable y, por desgracia, no nos sirve cualquiera con conector microUSB, sino que utiliza uno propietario de Fitbit, así que hay que tenerlo en cuenta si vamos a pasar varios días lejos de casa.

Conclusión del análisis del Fitbit Surge y opinión

El Fitbit Surge me ha dejado un sabor agridulce, esperaba mucho de él pero finalmente se han ido sumando puntos negativos o no tan positivos que me hacen plantearme su compra.

Análisis del Fitbit Surge

Como deportista, tenía muchas esperanzas puestas en el combo smartwatch+GPS+pulsómetro+cuantificador. Sí, registra a la perfección (hasta lo que le permite sus sensores) nuestra actividad diaria, pero a la hora de practicar deporte, los fallos de medición de las pulsaciones y la lentitud del GPS tiran para atrás.

No es un smartwatch completo, ni tampoco un reloj deportivo 100% fiable, quedándose a medio camino de ambos mundos. Si a eso le sumamos los 249.95 euros que cuesta, lo tiene muy difícil para competir en el mercado actual, en el que los relojes inteligentes están en auge y los próximos meses pintan todavía mejor.

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