Cómo podemos utilizar nuestro cuerpo para generar electricidad

Cómo podemos utilizar nuestro cuerpo para generar electricidad

Existen gran cantidad de investigaciones que buscan utilizar el cuerpo para generar electricidad. Os contamos los diferentes métodos que se barajan.

Aunque los últimos años están suponiendo una mejora tremenda en este campo, las baterías de nuestros dispositivos electrónicos siguen siendo uno de los problemas más graves y complicados de solucionar.

Pero la tecnología avanza y a un ritmo vertiginoso. Tanto es así que a día de hoy ya se empieza a pensar que tal vez el futuro de nuestros aparatos electrónicos no estará ligado a unas baterías mucho más potentes sino a unos métodos de carga que nos permitan llenar de energía nuestros dispositivos utilizando nuestro propio cuerpo. ¿Cómo? En Ars Technica han recopilado todos los métodos que se barajan a día de hoy.

El potencial del cuerpo humano

Nuestro cuerpo es una fuente de energía bastante importante. Para realizar nuestras funciones vitales y permitirnos el movernos de un sitio para otro nuestro organismo consume miles de calorías, las cuales se transforman en energía térmica y movimiento principalmente.

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Además, encontramos otros elementos que albergan un potencial energético importante. Un ejemplo de esto es el potencial coclear, que encontramos dentro de la coclea, en el oído interno (como podemos ver arriba) y que, aunque es difícil de aprovechar ya en el año 2012 unos científicos consiguieron hacerlo mediante un chip de recolección de energía del tamaño de una uña.

Aunque no encontramos muchos más casos como este en nuestro cuerpo, puesto que es raro encontrar electricidad fluyendo por él, lo cierto es que si que se puede obtener energía de otras formas.

Movimiento

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Nuestras funciones vitales y el movimiento son algunos de los procesos que más energía consumen en nuestro cuerpo. El latido del corazón, la respiración o nuestra capacidad de desplazarnos son procesos de gran importancia para nosotros y que transforman energía en movimiento.

Al igual que el foco de una bicicleta, gracias a este movimiento es posible obtener energía para cargar nuestros dispositivos electrónicos.

En los últimos años los científicos han estado investigando la capacidad de explotar el movimiento del ser humano para transformarlo en energía. Para ello utilizan materiales piezoelectricos, unos materiales que generan una carga electrica cuando se exponen a estrés (por ejemplo cuando se presionan).

Si bien la primera aplicación que se nos podría ocurrir es la de colocar piezas de este estilo en nuestros pies o manos para generar electricidad, lo cierto es que los científicos están intentando llevarlo más allá y el año pasado lograron generar electricidad gracias al latido del corazón y a la respiración. Para ello insertaron pequeños materiales piezoelectricos a estos órganos.

Energía térmica

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Es posible que no te haga mucha gracia tener pequeñas piezas cerca de tu corazón o tus pulmones y que el andar te parezca un tanto engorroso. Por suerte existen otros métodos para utilizar la energía generada por nuestro cuerpo.

Otro prometedor método es el que trata de convertir la energía térmica que generamos en nuestro cuerpo en electricidad. Nuestro cuerpo tiene una temperatura de aproximadamente 37 grados y, por tanto, contamos con una gran cantidad de aire en nuestro interior que se encuentra a temperatura bastante alta.

Este mismo año, científicos de Australia y China consiguieron sintetizar por primera vez un material capaz de convertir energía térmica en electricidad. Aunque todavía no se ha integrado en ningún tipo de prenda o dispositivo, lo cierto es que podría resultar de gran utilidad.

El principal problema a día de hoy es que la producción de energía de este material es muy baja, aunque con el tiempo seguro que se consigue mejorar este aspecto.

Sangre

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Para que nuestro organismo funcione, la sangre debe transportar ciertos nutrientes hacia las células de los diferentes tejidos, las cuales utilizarán estos nutrientes como combustible para realizar sus funciones.

Otra de las posibles formas de obtener energía no es ni más ni menos que la posibilidad de utilizar estos nutrientes transportados por la sangre. En los últimos cinco años esta tecnología está avanzando bastante y se está empezando a testar en animales. Para las pruebas se están utilizando pequeños implantes capaces de generar una pequeña cantidad de electricidad que es suficiente como para encender un led y un termómetro digital.

Lo cierto es que, aunque estas investigaciones van dando cada vez mejores resultados no todo el mundo está dispuesto a llevar un implante dedicado a ello, al igual que pasa con los materiales piezoelectricos.

Sudor

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Otro fluido corporal que a más de uno le sobra en estos calurosos días de verano y que cuenta con un interesante potencial para generar electricidad es el sudor. El sudor es rico en lactato, un residuo generado por las células generado en el proceso por el cual estas obtienen energía de los nutrientes.

En el año 2013, investigadores de la Universidad de California consiguieron crear por primera vez un dispositivo que permitía utilizar el sudor como fuente de energía. Este dispositivo consistía en un parche que, junto a un tatuaje temporal de transferencia, permitía generar electricidad gracias al sudor de los voluntarios. Aunque no se produce demasiada energía con este método, lo cierto es que al ser tan poco intrusivo es realmente interesante.

A pesar de lo prometedor de este método lo cierto es que también tiene un problema: no todo el mundo suda mucho. Aun así, dispositivos como una banda para la cabeza que incorporase un método como este para obtener energía podrían ser de gran interés para runners y demás deportistas.

Lágrimas

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Aunque a primera vista puede parecer que las lágrimas son más complicadas de obtener que el sudor lo cierto es que no. Nuestros ojos siempre cuentan con lágrimas que están pensadas para lubricar el ojo, pero además de ello también guardan un interesante potencial eléctrico.

Estas lágrimas cuentan con glucosa, lactato y ascorbato, los cuales son excelentes para obtener energía. Además, existe la posibilidad de acceder a ellos de forma fácil utilizando lentes de contacto. Si integramos un circuito capaz de obtener energía en unas lentes de contacto podríamos considerar este método revolucionario.

Por si fuera poco, esto también nos permitiría obtener gran cantidad de detalles sobre nuestra salud o a permitirnos corregir defectos en la visión de forma dinámica, por no hablar de la posibilidad de usar estas lentes de contacto como dispositivos de realidad aumentada.

Un futuro apasionante

A pesar de que todas estas tecnologías están aun en pañales, todas ellas son realmente interesantes y si realmente se consigue aplicarlas de forma correcta pueden suponer cuanto menos una revolución.

Aun así, me temo que nos queda mucho para poder disfrutar de las tecnologías mencionadas, incluso puede que algunas terminen quedando finalmente descartadas o en el cajón de algun empresario.

No cabe duda de que el futuro que nos espera es ilusionante. ¿Qué opináis de estas tecnologías? ¿Estaríais dispuestos a llevar pequeños implantes para abastecer de energía vuestros dispositivos?

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