La ley y la cámara de tu móvil: ¿dónde están los límites?

La ley y la cámara de tu móvil: ¿dónde están los límites?

A la hora de sacar fotos con tu móvil o algún que otro vídeo podrías estar incumpliendo la ley. ¿No te lo crees? Lee atentamente...
30/07/2017 a las 8:45 UTC · Manuel Fernández

Sacar fotos con tu móvil puede traerte diversos problemas. ¿Por qué? Porque la ley recoge varios apartados que te podrían meter en un problema.

Imagínate que sacas tu Xperia XZ Premium en la calle y decides sacar un par de fotos de ese paisaje tan bonito que estás presenciando. Y por supuesto, habrá gente de por medio la cuál saldrá irremediablemente en tu fotografía. Pero bueno, no pasa nada, es lo que hay. Sacas todas las fotos que quieras, e incluso haces un par de vídeos. Cuidado, porque de esta forma y sin quererlo, podrías haber vulnerado alguna ley que otra. Sí, sé que suena bastante fuerte. Y es que el poder que tienen nuestras cámaras está sujeto a ciertas legalidades que mal usadas nos podrían meter en un lío.

Existen diversos recovecos en nuestra legalidad que regulan lo que hacemos y no hacemos con la cámara de nuestro móvil. En ciertas ocasiones, es ilegal sacar fotos a determinadas personas y en diversas situaciones. Y aunque no lo creáis, hay poco hueco en el que poder moverse. ¿Sabéis que hay sólo dos supuestos en los que podríais sacar una foto a alguien sin su consentimiento? Exploremos un poco más las cuerdas que atan a las lentes de nuestros smartphones.

Cuidado, alguien podría molestarse

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Al igual que la ley nos ampara en nuestros derechos de libertad de expresión y a la información, también lo hace con la privacidad y la intimidad. Es decir, aunque podemos documentar lo que deseemos con nuestro teléfono, una persona que vea vulnerado alguno de estos dos derechos puede reclamar y acogerse a la ley vigente, pudiendo incluso obligar al autor de la imagen o del vídeo a su retirada. Esto se contempla en la Ley Orgánica 1/1982 de 5 de mayo, la cuál podréis consultar en el BOE.

Al igual que tenemos derecho a sacar fotos con nuestro móvil, si vulneramos el derecho a la intimidad de alguien también tiene derecho a reclamar

Pero por supuesto, tiene recovecos en los que podemos actuar sin peligro. De lo contrario, casi no podríamos sacar fotos. Existen tres escenarios en los que la foto o el vídeo son completamente legales sin el consentimiento de las personas que aparezcan en él:

  • Si la persona posee un carácter público (una persona famosa, por ejemplo) y se encuentra en un acto público.
  • Si el material gráfico tiene fines informativos y es considerado de interés público. Esto se aplica fuertemente en la rama del periodismo.
  • Si haces capturas panorámicas de sitios públicos como parques, sitios de interés, etc. En tal caso, no habrá problema puesto que no se necesitará el permiso expreso de las personas que salgan en dichas tomas.

La ley y la cámara de tu móvil: ¿dónde están los límites?

Como ya hemos mencionado, esto cambia cuando a raíz de ese metraje una persona pueda ver vulnerados sus derechos de intimidad y privacidad. En tal caso, con la ley ya mencionada más arriba bajo el brazo podrá pedir la retirada de dicho material.  Y bueno, pensaréis que con esto podréis sacar cualquier tipo de foto en cualquier situación. ¿A quién le iba a molestar una foto que seguro esa persona ni se habrá dado cuenta de que se ha tomado? Incluso en esta era digital, no todo está permitido. 

¿Y fuera de estos casos?

La ley y la cámara de tu móvil: ¿dónde están los límites?

Vale, no vas a sacar fotos en un parque. ¿Y qué hay de festejos tales como festivales y demás? Ya hemos dicho que se permite sacar fotos a personas de carácter público en actos de la misma índole. Entonces ¿qué problema hay porque le saquemos una foto a nuestra banda favorita? Sí, lo habéis adivinado: también aquí hay limitaciones a la hora de sacar raudos la cámara de nuestro teléfono. Aunque no todo ha sido así.

Incluso en festejos donde la ley se cumpla, hay limitaciones que ya os imaginaréis

Hace tiempo, los organizadores de los festivales no permitían el uso de cámaras en los recintos. En la era de la publicidad en la que nos encontramos, las cámaras se han convertido en un filón para los patrocinadores. Pero volvemos a lo mismo: si una persona ve vulnerada su intimidad incluso si la foto tomada la guardamos de forma privada, podrá reclamar y pedir la retirada de esta imagen. Aunque podemos deducir que no sería muy lógico, ya que en este tipo de eventos no sólo se fotografía a una persona, sino a cientos. Aunque será un juez el que determine qué hacer ante la reclamación.

Por otra parte y de forma totalmente lógica, tampoco podremos tomar fotos con fines publicitarios o de lucro personal sin consentimiento explícito de los organizadores de dichos eventos. Es más, si miramos el sentido literal de la ley, no puedes sacar fotos o vídeos a nadie sin su consentimiento, si no se dan las condiciones ya mencionadas. Y esto se sobreentiende si nos paramos un segundo a pensar en el poder que conlleva tener una sola imagen de alguien. Internet es fuerte, y lo sabéis.

Las redes, un peligro serio

La ley y la cámara de tu móvil: ¿dónde están los límites?

Se recomienda encarecidamente no compartir demasiada información en una imagen, y menos en las redes sociales. No sería la primera vez que por compartir una entrada de un concierto o por postear una imagen determinada se monta una gorda. Clonar la entrada, acoso en redes… La ley se encarga de que estas situaciones no se den y por ello debemos tener sumo cuidado (y algo de conciencia) con el poder que ostenta la información que se comparte por internet.

Solo debemos ser conscientes del respeto que le da peso a una foto. A muy pocas personas les gustaría ver su cara rondando por los lugares más alejados de internet, y puede resultar en situaciones verdaderamente peliagudas provocadas sólo por una mísera toma. Tenemos muchos derechos, como el poder sacar las fotos que queramos con nuestro teléfono. Pero también tenemos derecho a tener privacidad, aunque este mundo digital se empeña en que nos vayamos despidando de ella progresivamente.

Cuando vayáis a sacar una foto, abráis la app de la cámara y vayáis a sacar dicha toma, tened en cuenta todos estos factores. Simplemente porque en este mundo informatizado la información vuela y es una tontería buscarse un asunto poco agradable sólo por haber usado tu smartphone. Los usos que se le puede dar a una fotografía son más y más amplios, y sól ose trata de seguir una premisa: no hagas lo que a ti no te gustaría que te hicieran. Con todo eso en cuenta ¡haz que tu cámara eche humo estas vacaciones! Pero no literalmente, por supuesto.

 

 

 

 

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