Análisis Samsung Galaxy A9: un móvil único que apunta demasiado alto

Análisis Samsung Galaxy A9: un móvil único que apunta demasiado alto

Probamos a fondo el nuevo Samsung Galaxy A9, un smartphone que mira a la gama alta y que busca ser como los mejores pero que apunta demasiado alto.

Samsung es el mayor fabricante de móviles del mundo porque, como es obvio, es el que más vende. Uno de los motivos es que tiene un catalogo capaz de adaptarse a cualquier usuario, independientemente de lo que quiera. Los hay que buscan móviles de gama alta, como los Note o los Galaxy S. Otros prefiere un terminal lo más barato posible. Cada uno tiene sus preferencias.

En 2018 hemos visto nacer una nueva categoría de móviles, y es posible que esto sea uno de los eventos más interesantes del año, como comentó Paolo en un episodio de 9000 bits. Esta categoría es la que ha surgido con el Pocophone F1, un terminal de gama media que aspiraba a mirar de tú a tú a sus hermanos mayores en dos aspectos muy concretos, la potencia y la autonomía. Y lo lograba.

Podríamos decir que es el móvil perfecto para los que quieren un smartphone de gama media pero aspiran a algo mas en esos dos apartados.

Pero entonces surge otra cuestión, ¿y si lo que queremos es un terminal de gama alta en el resto de aspectos y no tanto en la potencia y batería? Pues en ese caso no habría muchos modelos disponibles, aunque sí alguno.

Durante la última semana hemos estado probando el Samsung Galaxy A9, un smartphone que se ha dado a conocer por ser el primer móvil con cuatro cámaras en la zona trasera pero también vimos en su momento que destacaba por ofrecer algunas características de gama alta en un rango de precio que si bien no es económico, se aleja de los precios de cuatro cifras.

Características Samsung Galaxy A9

  • Procesador – Qualcomm Snapdragon 660 Octa-core a 2.2 GHz.
    • 4 núcleos Kryo 260 a 2.2 GHz
    • 4 núcleos Kryo 260 a 1.8 GHz
  • Memoria RAM: 6 GB.
  • Almacenamiento.
    • Interno: 128 GB
    • MicroSD: Sí, hasta 512 GB.
  • Gráfica: Adreno 512.
  • Pantalla.
    • Tamaño: 6.28 pulgadas.
    • Resolución: 2220 x 1080 píxeles.
    • Tecnología Super AMOLED.
    • Relación de aspecto: 18.5:9
  • Cámara trasera cuádruple
    • Primer sensor: Gran angular de 8 Mpx (f/2.4) 120 grados.
    • Segundo sensor: Telefoto de 10 Mpx (f/2.4) con zoom óptico x2.
    • Tercer sensor: Cámara principal de 24 Mpx (f/1.7)
    • Cuarto sensor: Cámara de profundidad de 5 Mpx (f/2.2) con Focus Live
  • Cámara delantera.
    • Resolución: 8 Mpx
    • Apertura: f/2.0
  • Conectividad: 4G/LTE, Dual SIM, Bluetooth 5.0, WiFi 802.11a/b/g/n/ac (Wi-Fi 4 y 5), Radio FM, NFC…
  • Puertos:
    • Jack 3.5 mm
    • Conector USB Tipo C
    • Sensor de huellas en zona trasera
  • Batería: 3800 mAh con carga rápida
  • Dimensiones: 162.5 x 77 x 7.8 mm.
  • Peso: 183 g.
  • Sistema:
    • Versión de Android: Android 8.0 Oreo con Samsung Experience 9.

Un diseño único

El Samsung Galaxy A9 es un terminal que no se confunde con los demás, al menos por detrás. Por delante no hay mucho que ver, una gran pantalla con marcos laterales menores que los de arriba y abajo, que son normales, sin recorte ni concesiones al diseño.

Detrás sí que llama la atención tanto el color de la zona como la disposición de las cuatro cámaras, que nos permiten tomar fotos de todo tipo, aunque de eso hablaremos luego. En la zona central está el sensor de huellas, muy convencional y de funcionamiento correcto y eficiente.

En el marco inferior tenemos el altavoz, el conector USB C y el jack de audio, siendo esta una ventaja inesperada de este modelo.

No es un móvil incómodo de usar pero sí que nos parece muy grande pese a que su diagonal no es mayor que la de otros modelos rivales. Eso sí, nos da la sensación de que el acabado es mejorable y es que si bien se supone que estamos ante un terminal de cristal en la mano nos recuerda en demasiadas ocasiones a un móvil de plástico. De buen plástico, pero plástico al fin y al cabo. Además, si lo movemos mucho notamos un ligero sonido de los botones, que no tiemblan ni suena mucho, pero no están del todo bien anclados. El botón extra de Bixby sigue sin poder ser usado para otros menesteres por lo que al final acabamos ignorándolo.

Esto puede ser una ventaja para algunos pero otros esperarán una acabado más premiun teniendo en cuesta el coste del terminal.

Un rendimiento inferior al esperado

Una de las expectativas que tenemos en un móvil que roza los 600 euros es que el rendimiento sea excepcional. Puede que no el mejor del mercado, pero sí muy bueno. Y en el Galaxy A9 vemos que el intento se nota pero que la elección del procesador no es la adecuada.

Este móvil usa el Snapdragon 660, el mismo procesador que el Xiaomi Mi A2, un chip aceptable para una gama media pero no para un terminal de este precio. En el día a día hemos visto cómo mueve juegos exigentes y múltiples aplicaciones pero la sensación que nos deja es que no es un terminal que vaya sobrado de potencia.

Al inicio del análisis comentábamos que no era este un móvil pensado para ser el más rápido o fluido pero tampoco esperábamos que nos dejara una sensación tan agridulce. Eso sí, no exageremos, un usuario medio estará satisfecho con el rendimiento y sólo los más jugones verán alguna ralentización en determinados juegos, como es mi caso con Honkai Impact Third.

La memoria RAM y la interna por contra no tienen pegas. La unidad que nos han cedido tiene 6 GB de la primera y 128 GB de la segunda y no hemos tenido problemas en ningún sentido. Se notan los 6 GB de RAM y se agradece que en este apartado Samsung sí haya estado a la altura de lo que pagamos.

El sonido en el Galaxy A9 es otro ejemplo de que, sin ser un apartado malo, se queda corto por el precio que pagamos. Sólo tiene un altavoz y es potente, pero no tiene un sonido espectacular ni nos ofrece algo diferenciador, como un sistema estéreo.

En el apartado de conectividad hemos de hablar bien de este modelo. Su conexión Wifi es una de las más rápidas que hemos probado y ha alcanzado velocidades de 480 Mbps en una red de 600 Mb. Y su versión de Bluetooth es la 5.0. También tiene NFC, aunque se echa en falta el sensor de infrarrojos y la resistencia al agua.

El sensor de huellas funciona de forma correcta y rápida, aunque es algo que se da por descontado, al no usar uno de los nuevos sistemas de sensores en pantalla.

Una pantalla grande y buena

Y pasamos a uno de los puntos fuertes del terminal, la pantalla. Samsung sigue sin querer usar el nocth y en este caso nos ofrece un panel de 6.28 pulgadas con ratio alargado, esquinas redondeadas y una alta calidad.

Se nota que el panel es AMOLED y los colores son vibrantes y la resolución correcta, aunque estemos hablando de una pantalla FHD.

En el apartado de ajustes tenemos opciones para cambiar el tono del panel, la temperatura de color, si queremos o no que emita luz azul para leer más cómodamente… Y como no podía ser de otra forma tenemos la opción Always On Display, que nos permite tener información en pantalla, como notificaciones, hora, fecha o el control de la reproducción de música.

Pero la mayor novedad está en los gestos. Samsung no ha querido quedarse atrás y ha creado un sistema de gestos propios que si bien no es el que más me convence reconozco que es útil con una salvedad. En demasiadas ocasiones el gesto de volver, que se realiza desde abajo en la zona izquierda, ha lanzado alguna pulsación si el teclado estaba abierto. Aquí Samsung ha de trabajar más.

En cuanto a la calidad del panel en exteriores, decir que estamos ante una buena pantalla, que no tiene demasiados reflejos, que ofrece un buen brillo, aunque también nos da la sensación de que la respuesta del brillo automático debería mejorarse.

Una batería muy normal

El apartado de al autonomía es donde algunos modelos destacan. Sin embargo este A9 no es especialmente brillante, aunque tampoco tiene una autonomía problemática.

En las primeras pruebas de batería hemos estado haciendo fotos por la noche, para probar la cámara. Hemos jugado a HearthStone y Asphalt 9 y hemos escuchado más de una hora de podcasts, usando cascos bluetooth. Hemos llegado a las 5 horas de pantalla con unas 30 horas totales de uso.

En otras pruebas hemos visto cómo el Always On Display se ha llevado una parte elevada del consumo de batería (un 10%) además de haber estado escuchando música, haciendo fotos y jugando. Hemos llegado a las 4 horas de pantalla con un día y medio de uso.

Como veis, se trata de una batería bastante normal, que nos permite legar al final del día en circunstancias normales pero que no destaca especialmente.

Cámaras: mucha versatilidad pero falta calidad

Samsung ha sido la primera en presentar un móvil con cuatro cámaras en la zona trasera. Pero se trata casi de un movimiento de marketing. El motivo es que una de ellas sólo se usa para captar datos de profundidad a la hora de usar el modo con desenfoque para retratos. Esto se podría hacer con cualquiera de los otros tres sensores, pero se hubiera perdido el argumento de ser sel primer móvil con esta cuádruple cámara.

A la hora de la verdad hemos de reconocer que la versatilidad de este smartphone está a la altura de otros como el LG V40 o el Huawei Mate 20 Pro. Se agradece mucho el poder usar un sensor u otro en función de nuestras necesidades.

La aplicación de cámara tiene una interfaz correcta pero adolece de algunos fallos. Para empezar la estabilidad de la misma no es tan alta como esperábamos y además faltan algunas opciones, como la de poder grabar vídeo y pasar sin pausar la grabación de un sensor a otro. Esto podemos hacerlo entre el normal y el telefoto, pero si queremos grabar con el gran angular deberemos hacerlo solo con él.

En este sentido, hemos de decir que las fotos tomadas con el gran angular tienen demasiada aberración en el entorno, algo esperable pero que confiábamos en que se hubiera resuelto mediante software, y no ha sido así.

La calidad de las imágenes en condiciones normales es correcta en tanto que no vemos falta de nitidez, un rango dinámico bajo o problemas a la hora de enfocar. No es especialmente rápido a la hora de disparar este móvil, sí, pero tampoco es algo especialmente relevante.

Eso sí, cuando la luz baja la calidad también lo hace y se nota tanto por la nitidez de las fotos como por la apertura del sensor, que hace que sean más oscuras que en la realidad. Y en el gran angular vemos cómo esta apertura es insuficiente, dejando algunas zonas quemadas si queremos exponer correctamente el resto, sobre todo en zonas no homogéneamente iluminadas.

La sensación que nos deja el apartado fotográfico es que en cuanto a versatilidad este terminal está mirando a la gama alta, sin complejos. el problema es que en cuanto a calidad mira a la gama media, con móviles que cuestan menos de la mitad y hacen mejores fotos que este.

Una interfaz demasiado recargada

Hacía ya un tiempo que no analizaba un Samsung y mi vuelta a Samsung Experience ha sido un poco desconcertante. A falta de probar One UI, la nueva interfaz, he de decir que no recordaba la interfaz de Samsung tan recargada, con tantas opciones y modificaciones. No he visto diferencias en este sentido con la de Xiaomi o Huawei, en tanto que son capaz tremendamente agresivas.

Eso si, son muchas las opciones, algunas muy prácticas como los gestos que hemos comentado, y otras que seguimos sin entender, como la insistencia de Samsung en poner Bixby en sus móviles. Es algo que no creemos que vaya a tener mucho recorrido salvo que la estrategia y la calidad del producto cambien radicalmente.

La versión que usamos es Android 8.1 Oreo pero con la cantidad de modificaciones que tiene vemos que, al igual que en las marcas mencionadas arriba, esto es casi lo de menos. Eso sí, habrá que probar Android 9 ya que será la que traiga One UI a este móvil.

Conclusión: un precio que no encaja

A la hora de valorar un terminal hay que tener siempre en cuenta el precio el mismo. En este caso hablamos de un móvil de 599 euros. Hay terminales de gama alta que cuestan menos que él así que es justo compararlos con ellos.

Como hemos dicho al inicio, el Samsung Galaxy A9 tiene detalles que lo acercan a los mejores móviles del mercado: diseño, la configuración de cámaras y su versatilidad, la memoria RAM y el almacenamiento, el pago por NFC…

El problema es que el precio de este móvil le obligaría a ser mejor en dos apartados clave: batería y rendimiento. No es que estemos ante un móvil malo, no, el problema es que no es tan bueno como debería. Lo mismo podríamos aplicar al apartado fotográfico en cuanto a la calidad de las imágenes, no las opciones de las cámaras.

Samsung ha intentado crear una nueva gama de móviles, de precio medio alto con prestaciones altas en ocasiones y medias en otras, pero se ha quedado en tierra de nadie.

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