Análisis Samsung Galaxy A50: parece un gama alta, pero no lo es

Análisis Samsung Galaxy A50: parece un gama alta, pero no lo es

Analizamos el nuevo Samsung Galaxy A50, un terminal de menos de 300 euros, con sensor de huellas en pantalla y triple cámara trasera.

Samsung es una de las firmas con mejor reconocimiento de marca en nuestro país. Los Galaxy han sido la referencia dentro del mundo de los móviles Android, desde los más potentes hasta los más baratos.

En los últimos meses esto ha ido matizándose con la irrupción en nuestro país de otras compañías con una excelente relación calidad precio y una estrategia muy agresiva. Para intentar frenar eso Samsung ha reorganizado toda su división de móviles de gama media y baja.

Hace unas semanas analizamos el Samsung Galaxy M20, un terminal que por 229 euros plantaba cara a los mejores de Xiaomi. No, no era perfecto, pero permitía recomendar de nuevo un Samsung en una gama de precios realmente competitiva.

La firma ha querido replicar eso en la gama media alta, con propuestas como el Samsung Galaxy A50 que analizamos, el primero de la nueva familia de terminales que llega a España. Este modelo se vende oficialmente por 349 euros pero en algunos distribuidores como Amazon ya es posible encontrarlo por menos de 300 euros.

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Hemos podido analizar a fondo este smartphone y os vamos a contar nuestras sensaciones con un terminal que no es un gama alta, pero lo parece en ocasiones.

Características Samsung Galaxy A50

  • Procesador –Exynos 9610
    • 2 x Cortex A73 a 2.3 GHz.
    • 6 x Cortex A53 a 1.6 GHz.
  • Memoria RAM: 4 GB.
  • Almacenamiento.
    • Interno: 128 GB.
    • MicroSD: sí, hasta 512 GB.
  • Gráfica: Mali-G71 MP2
  • Pantalla.
    • Tamaño: 6.4 pulgadas.
    • Resolución: 2340 x 1080 píxeles.
    • Tecnología AMOLED.
    • Relación de aspecto: 19.5:9.
  • Cámara trasera.
    • Resolución:  25 Mpx  con f/1.7 + gran angular de 8 Mpx y f/2.2 +  sensor de apoyo de 5 Mpx con f/2.2
    • Otros: LED Flash
  • Cámara delantera.
    • Resolución: 25 Mpx.
    • Apertura: f/2.0.
  • Conectividad: 4G/LTE, Dual SIM, Bluetooth 5, WiFi 802.11a/b/g/n/ac…
  • Otros:
    • Conector USB C.
    • Sensor de huellas en pantalla.
  • Batería: 4000 mAh con carga rápida.
  • Dimensiones: 158.5 x 74.7 x 7.7 mm
  • Peso: 166 g
  • Sistema:
    • Versión de Android: 9.0 Pie
    • Interfaz del fabricante: One UI.

Un diseño sencillo, una sensación extraordinaria

Lo primero que pensé al sacar este móvil de la caja es que no había mucha diferencia con otros más baratos. Estéticamente Samsung usa un material a medio camino entre el plástico y el cristal con un marco metalizado en el mismo color que la parte trasera.

Visualmente es un móvil tremendamente sobrio, sin llegar a los límites del Galaxy M20. Esto puede ser un inconveniente para los que quieran un terminal que llame la atención. Eso sí, el color azul desde luego que atrae miradas, aunque sea por lo brillante que es.

En la parte trasera sólo destaca el triple sensor de la cámara y el flash LED. hasta el logotipo pasa desapercibido por el color elegido y no hay sensor de huellas en esta zona, al esta localizado bajo la pantalla.

En la parte frontal vemos que esa sencillez se mantiene, pero de otra forma. Tenemos una enorme pantalla de 6.4 pulgadas con unos marcos muy reducidos. Y cuando decimos muy reducidos queremos decir que parece un móvil de gama alta. A primera vista podría pasar por un Xiaomi Mi 9. Y eso que hay espacio en el marco superior para el auricular. El marco inferior sí que es ligeramente más grande que en modelos más caros, pero no demasiado.

En la mano el terminal destaca por tres cosas, una mala y dos buenas. La primera es que el diseño y el material hace que resbale bastante. Es posible que esto se solvente con una funda pero nuestra prueba ha sido sin ella, y muchas veces teníamos miedo de que se nos cayera. Además, el acabado es perfecto para marcar las huellas, lo que hará que estemos limpiándolo casi continuamente.

Los dos aspectos positivos están relacionados. Por una parte, hay que destacar el peso, de 166 gramos. Puede parecer normal, pero los móviles de este tamaño empiezan a irse a cifras más cercanas a los 200 gramos, lo que hace que este sea especialmente ligero. A esto ayuda el otro aspecto, el grosor. Con 7.7 mm este smartphone es uno de los más delgados que he probado en los últimos meses, y eso que su batería no es especialmente pequeña.

Todo esto hace que la sensación a la hora de usarlo sea muy satisfactoria, con el único inconveniente de que al cogerlo en vertical con la mano izquierda (como siempre lo hago) tape el altavoz, situado en la zona inferior, junto al cargador USB C y el jack de audio.

Rendimiento adecuado, con mucho almacenamiento

Samsung ha apostado en el Galaxy A50 por un chip mas potente que en el M20 pero en ocasiones nos ha dado la sensación de que no es así. No sabemos si es por potencia brutal del procesador o por la optimización de la interfaz pero en ocasiones las aplicaciones han tardado en abrirse. No siempre, pero a veces se nota.

Luego, cuando ejecutamos aplicaciones y juegos, hemos podido usarlas sin problemas de lags o tirones, por lo que no parece una mera falta de potencia del chip.

En cuanto a la memoria, Samsung ha optado por una solución intermedia. Ha dejado 4 GB de RAM en este móvil, algo que no es que sea malo, pero empieza a ser lo normal en móviles más baratos. Pero a cambio ha subido la memoria interna a 128 GB, algo que seguro es más importante para la mayoría de personas. Pese a eso, no parece que haya problemas con la multitarea o con la gestión de apps.

Se mantiene la presencia de una bandeja para la microSD, que además no es compartida con la doble SIM, al tener tres ranuras en total.

Como hemos dicho antes, este móvil cuenta con un sensor de huellas en pantalla. Al contrario que en el Galaxy S10, no es uno con tecnología ultrasónica, sino óptica, lo que obliga a dejar el dedo puesto mucho más tiempo de lo normal.

Durante los primeros días del análisis hemos estado usando esta opción con el software que venía de fábrica, que hemos de decir que no estaba lo suficientemente pulido y hacía que la experiencia de uso del sensor fuera bastante errática. En muchas ocasiones nos frustramos usándolo y acabamos optando por el desbloqueo facial, que no es especialmente seguro.

Por suerte, Samsung ha lanzado una actualización de firmware justo para solventar eso y la experiencia ahora es más lenta que con un sensor normal, pero correcta para la categoría de este móvil.

En cuanto a conectividad, Samsung no ha querido recortar como sí hizo en el M20, y aquí tenemos NFC, Bluetooth 5 y también Wifi de doble banda, que nos da velocidades de hasta 270 Mbps en redes de 600 Mpbs, similares a las de otros móviles más caros, pero sin llegar a las cifras del Samsung Galaxy A9.

Hubiera esperado que en este móvil se prescindiera de la radio FM, pero no ha sido así. Podremos usarla simplemente poniendo unos cascos, como en el resto de móviles con este chip.

Una buena pantalla que no llega a brillar

Cuando vi que este modelo no recortaba en pantalla, al menos sobre el papel, me alegré. Pensé que quizás tuviera la misma experiencia que con el Samsung Galaxy A9, un móvil al que se le han criticado muchas cosas, pero que tenía un panel espectacular.

El Galaxy A50 usa una pantalla OLED de 6.4 pulgadas con resolución Full HD+, en concreto con 2340 x 1080 px. Pero a la hora de la verdad es una pantalla más.

Decimos esto porque, por primera vez en un Samsung, he tenido que entrar a los ajustes de color para calibrar una pantalla que era mucho más cálida de lo deseable. Por suerte Samsung da esta opción y nos deja configurar la visualización a nuestro gusto.

Este panel OLED peca mucho más que otros usados por la marca de tonos verdosos al girarlo y, si bien no es algo que llame la atención si no lo buscas, lo aleja de la excelencia de otros paneles de Samsung.

Entre las muchas opciones de software que tenemos destaca la de poder ocultar el notch si así lo queremos, cambiar el tamaño y la fuente del sistema, cambiar la visualización del panel por una más o menos vivida… Eso sí, cuando ocultemos la muesca perderemos parte de la pantalla ya que en vez de poner la franja suprior en negro y ya está, lo que hace One UI es dejar de usarla.

En definitiva, es una pantalla a la altura de lo esperado en cuanto al precio y a la categoría del terminal, incluso ligeramente por encima, pero no llega a las cotas que muchos esperan en Samsung.

Una gran cámara para la gama media

Este año será recordado, entre otras cosas, por ser el primero en el que la triple cámara trasera se hizo normal. En Samsung no es una excepción y aunque ya vimos en 2018 móviles como el Galaxy A7 o A9 con tres o más cámaras, es ahora cuando esto es más común.

El Galaxy S10 ha sido el primer tope de gama de la forma en llevar tres sensores detrás y el Galaxy A50 lo imita, aunque no punto por punto. Aunque tenemos tres cámaras perdemos el zoom óptico y a cambio obtenemos un sensor de apoyo para el desenfoque. Este sensor es de 5 Mpx pero es algo secundario.

El sensor principal tiene 25 Mpx y nos ofrece unos resultados muy buenos, tanto de día como de noche. El nivel de detalle es bastante acertado y el rango dinámico es amplio. Incluso la gestión del HDR y la detección de escenas funciona bien.

Lo único que nos ha chocado es que en los retratos, que nos han gustado, se aplica por defecto un maquillaje digital bastante fuerte, que ha recordado al de marcas chinas a las que se les ha criticado esto. Personalmente no es algo que me moleste, pero la verdad es que se nota.

El último sensor es un gran angular de 8 Mpx que se comporta muy bien de día pero que de noche muestra que su calidad no está a la altura del angular normal. Podéis ver una comparativa aquí pero hay muchas más en la galería que os enlazamos aquí.

En cuanto al vídeo, el resultado es correcto pero al no estar estabilizado ópticamente vemos que de noche es mejor grabar sin hacer muchos movimientos.

La última cámara, la frontal de 25 Mpx, ofrece un resultado muy positivo tanto de día como de noche y de nuevo vemos un fuerte uso del maquillaje digital. De nuevo, es algo que no me molesta, pero es notorio.

La impresión del apartado fotográfico difícilmente podría ser mejor para un móvil de este precio. Sí, echamos en falta el zoom óptico, pero siendo realistas, poca gente lo valorará. Entre ese y el gran angular creemos que es buena la elección de Samsung. Eso sí, lo de poner un tercer sensor sobra, una estrategia de marketing que lleva usando en los Galaxy A algunos meses y que no creemos que aporte mucho.

Una batería de primer nivel

Tras haber probado un Samsung con 5000 mAh (el M20) me preguntaba cómo rendiría uno con 4000 mAh, sobre todo uno con la nueva interfaz. Hemos probado la autonomía de este móvil en varias situaciones, y no nos ha defraudado.

En la primera prueba hemos estado usándolo exclusivamente en interiores, bajo Wifi, para jugar, usar aplicaciones sociales, responder correos y hacer muchas capturas de pantalla. Hemos llegado a las 6 horas de pantalla con 20 horas de autonomía.

En la segunda prueba hemos estado haciendo un uso similar, pero también hemos descargado una actualización de firmware y hemos instalado la misma, lo que gasta bastante energía. Hemos llegado a las 6 horas de pantalla con 20 horas de autonomía.

En la tercera prueba hemos estado haciendo fotos, hemos viajado, jugado, usado en Wifi y en movilidad, descargado fotos, sincronizado aplicaciones y más. Hemos llegado a las 5 horas y media de pantalla con 27 horas de autonomía.

En la cuarta prueba hemos usado el móvil para buscar información, navegar, consultar el tiempo y jugar. Sobre todo bajo Wifi. Hemos llegado a las 6 horas de pantalla con 34 horas de autonomía.

Además, hay que recordar que cuenta con carga rápida de 15W, pero no con carga inalámbrica, siendo esto uno de los elementos que aún diferencian a la gama alta.

Samsung mejora, y mucho, su interfaz

Aunque el hardware suele ser lo más analizado en cualquier review de un móvil, a la hora de la verdad todo se controla mediante el software. Es por eso que el que el Galaxy A50 use OneUI, la nueva interfaz de Samsung, hace que gane muchos enteros.

Mi compañero Iván Linares pudo analizarla a fondo hace unos meses y también habló de ella en la review del Samsung Galaxy S10 Plus, pero no quiero dejar de comentar mi propia experiencia.

Samsung ha cambiado no sólo toda la estética de la interfaz sino la forma en la que la usamos. Gracias a una zona diferenciada de textos y elementos de acción, podemos usar el móvil a una mano de manera muy cómoda.

Me ha llamado la atención que en algún caso he pensado «Vaya, esto debería hacerse de otra forma» para luego sorprenderme al encontrar un ajuste que permitía eso. Me ha pasado, por ejemplo, con el desbloqueo facial, que por defecto te mantiene en la pantalla de bloqueo pero que tiene un ajuste para ir directamente al escritorio.

También me ha pasado al buscar la forma de abrir las notificaciones deslizando el dedo en el escritorio. Por defecto deslizar hacia arriba abre el cajón de aplicaciones (que puede abrirse con un botón clásico si lo queremos) y deslizar hacia abajo tiene la misma función. Pero podemos cambiarlo, como os digo.

La parte negativa es que el firmware ocupa casi 20 GB, una cantidad alarmante, si bien con 128 GB de memoria interna no llega a ser un problema. Esto es lógico dada la cantidad de aplicaciones y funciones integradas en el sistema, como su propia tienda, las aplicaciones de Microsoft, Samsung Pay, los temas…

También tenemos que hablar de Bixby, un asistente que sigue sin estar a la altura de Alexa o el de Google pero que poco a poco empieza a ser práctico, sobre todo ahora que responde a órdenes de voz y puede integrarse con aplicaciones de terceros. El BBVA por ejemplo anunciaba esta función hace poco.

Sí que me ha parecido que las animaciones y transiciones eran algo lentas, pero de nuevo he encontrado una opción en los ajustes para cambiar eso. La versatilidad de este software ha hecho que valore muy positivamente el móvil como tal.

Eso sí, aún quedan cosas por mejorar, como la gestión de algunas notificaciones, sobre todo las de las apps de Samsung, que es algo intrusiva, y los gestos, que son de los mas incómodos que he probado. Sí, te acabas acostumbrando pero los de otros fabricantes son mucho más naturales.

Conclusión: Samsung cambia su juego

Cuando se anunció el Samsung Galaxy M20 me llamó la atención porque me daba la sensación de que era el primer móvil de una Samsung que iba a cambiar su forma de jugar. El lanzamiento del Samsung Galaxy A50 me pasó mucho más desapercibido pero al analizarlo me he dado cuenta de que va en la misma línea.

Samsung está cambiando, y se nota.

Estamos ante un móvil con un precio muy bueno, con un diseño correcto y matices de gama alta en aspectos como el grosor, la ergonomía, la sensación en mano, los marcos, el sensor de huellas… Todo esto hace que se muy atractivo para los que quieren un buen móvil, de precio ajustado dentro de lo normal, y con una marca que conocen bien.

El rendimiento no es el más alto que hemos probado y a algunos usuarios se les antojará algo corto, pero desde luego no es un problema genérico. Es verdad que la pantalla podría ser mejor, pero no podemos perder de vista el precio.

Y son dos los apartados en los que verdaderamente destaca, además del diseño. El primero es la batería, que nos ha dado un rendimiento bastante bueno, y la cámara, que sin llegar a ser la más versátil del mercado, es muy buena.

Samsung ha acertado diseñando este móvil. Es una versión recortada del Xiaomi Mi 9, con un precio menor. Una definición algo extraña, pero que seguro que muchos entendéis como algo positivo, porque lo es.

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