Análisis Samsung Galaxy Z Flip: un móvil que enamora

Análisis Samsung Galaxy Z Flip: un móvil que enamora

Hemos podido usar el nuevo móvil plegable, el Samsung Galaxy Z Flip, un terminal que ofrece algo que ningún otro smartphone Android tiene.

El año pasado Samsung dio un puñetazo en la mesa cuando presentó el Samsung Galaxy Fold, el primer modelo comercial que contaba con pantalla flexible. Este primer intento de la empresa tuvo múltiples problemas cuando empezó a ser analizado y la llegada a los comercios se retrasó varios meses.

Pese a todo, Samsung logró lo que se había propuesto, ser la primera marca en tener un móvil con pantalla plegable en las tiendas de casi todo el mundo.

Tras ella vinieron Huawei y Motorola, con dos propuestas diferentes, pero que usaban pantallas similares. La primera puso a la venta su primer modelo en China y hace poco ha anunciado la segunda variante, con pocas diferencias, a nivel mundial.

Motorola, por su lado, hizo una aproximación diferente al escoger un móvil de tamaño normal y reducirlo a la mitad, en vez de duplicar su tamaño, como proponían Samsung y Huawei. El Motorola Razr retomaba la idea de los móviles de concha de décadas pasadas y prometía una mayor comodidad a la hora de llevar encima el móvil.

Pero Samsung también estaba trabajando en algo similar, algo que se intuyó tiempo antes de que se hiciera realidad. El que se creía iba a ser el Samsung Galaxy Fold 2 finalmente vio la luz como Samsung Galaxy Z Flip y ofrecía un nuevo factor de forma para la empresa, un móvil de tamaño similar a los convencionales, que se doblaba por la mitad para facilitar su uso.

Características Samsung Galaxy Z Flip

  • Pantalla
    • Tecnología Foldable Dynamic AMOLED.
    • Resolución FHD+ (2636 x 1080 píxeles).
    • 6.7 pulgadas.
    • Pantalla externa de 1.06 pulgadas AMOLED con resolución 116 x 300 píxeles.
  • Rendimiento
    • Procesador Qualcomm Snapdragon 855+ fabricado a 7 nm.
      • CPU: 8 núcleos Kryo 485. 1 a 2.96 GHz, 3 a 2.42 GHz y 4 a 1.8 GHz
      • GPU: Adreno 640
      • Unidad neuronal para IA.
    • 256 GB de almacenamiento.
    • 8 GB de memoria RAM.
  • Cámaras
    • Frontal
      • Principal de 10 Mpx con apertura f/2.4.
    • Traseras
      • Cámara principal de 12 Mpx, autoenfoque y estabilizador óptico con f/1.8.
      • Cámara gran angular de 12 Mpx con f/2.2.
      • Grabación en 4K, con opciones a 60 fps y HDR10+.
    • Conectividad
      • Puerto de carga (15 W) y datos (USB 3.1) con conector USB-C.
      • Zona de carga Qi en la parte trasera:
        • Capaz de cargar el móvil a 15 W.
      • Compatibilidad con Ethernet con un adaptador USB-C y WiFi a/b/g/n/ac/ax (Wi-Fi 4/5/6). Wi-Fi Direct. ANT+. NFC. Bluetooth 5.0.
    • Sensores
      • Giroscopio, acelerómetro, proximidad, luz ambiente RGB, barómetro, brújula y campo magnético.
    • Batería
      • 3300 mAh con carga rápida de 25 W y carga inalámbrica.
    • Otros
      • Lector de huellas dactilares en el lateral.
      • Android 10 con OneUI 2.0.
    • Tamaño y peso
      • Desplegado: 167.9 x 73.6 x 7.2 mm.
      • Plegado: 87.4 x 73.6 x 17.3 mm.
      • 183 g.

Un móvil que recuerda a otra era

Desde la presentación del iPhone en 2007 la tendencia de los móviles ha sido clara: aumentar el tamaño de la pantalla y aprovechar el máximo frontal para la misma. Esto ha hecho que, poco a poco, los modelos fueran creciendo en tamaño y pareciéndose más entre sí.

El Samsung Galaxy Z Flip es una de las pocas excepciones a esto y es que si bien cuando está abierto podría encajar en esa descripción, el hecho de que se pueda cerrar hace que su factor de forma cambie radicalmente.

Excepcionalmente portable, pero no exento de problemas

A la hora de llevarlo encima hemos de reconocer que es más fácil de alojar en un pantalón, o una chaqueta, pero hay dos cosas que chirrían. Por un lado el peso es bastante elevado, lo que junto con el poco tamaño que tiene cerrado hace que sea un elemento muy denso. Además, es un móvil muy resbaladizo, lo que casi obliga a poner la funda de dos partes que se incluye en la caja.

Por otro lado se hace raro tener que meter la mano por completo en el bolsillo para sacar el móvil, dado el tamaño de los smartphones actuales era viable simplemente hacer pinza con dos dedos, con este modelo no.

6.7 pulgadas que no lo parecen

Cuando pensamos en smartphones con 6.7 pulgadas de diagonal de pantalla solemos imaginar móviles grandes, pero este terminal no lo aparenta. No es que sea pequeño, pero el ratio de pantalla, de 21:9, hace que sea excepcionalmente alargado.

Esto influye también a la hora de cogerlo y es que siendo un smartphone muy alargado (mucho más de lo normal), el centro de gravedad cambia y no es raro que tienda a volcarse cuando lo usamos a una mano.

Dejarlo abierto puede ser práctico

He de reconocer que no soy yo precisamente el usuario al que se enfoca este producto. Como vemos, la movilidad es uno de sus fuertes y yo, al trabajar en casa, no tengo necesidad de ese valor. No obstante, me he encontrado usando este móvil mucho más cómodo de lo que creía, en parte porque siempre lo tengo abierto dentro de casa, y sólo lo cierro cuando voy a salir a la calle.

Esto da una versatilidad bastante alta aunque como es lógico en un caso como el mío sería más práctico comprar un Samsung Galaxy S10e, con el que comparte gran parte de su hardware.

No he usado el sensor de huellas

Una de las particularidades de este móvil es que tiene el sensor de huellas en un lateral, como el Samsung Galaxy S10e. Esto hace que sea incómodo usarlo con la mano izquierda (el sensor está en la derecha), pero dado que al abrir el móvil se puede activar el desbloqueo facial me ha resultado mas cómodo que en otros modelos.

Además, debido a que resbala bastante no es muy apropiado usarlo a una mano cuando lo abrimos, así que al final es viable utilizar el sensor de huellas independientemente de la mano que utilizamos normalmente para manejar el teléfono.

No es rápido, es muy rápido

En los últimos meses he probado móviles de gama media de Samsung con procesadores Exynos, como el Galaxy A51, de la misma categoría con procesadores Qualcomm, como el Galaxy A71 con un Snapdragon 730, de gama alta con procesadores Exynos, como el S20 Ultra, y de gama alta con procesadores Qualcomm, como el S10 Lite. Y ninguno me ha dado la sensación que me ha dado este.

El Samsung Galaxy Z Flip pasará a la historia como un terminal plegable, no como un modelo de gama alta, pero podría hacerlo. Es cierto que no tiene algunas de las funciones estrella de los flagships de 2020, como el 5G o el Wifi 6, pero en rendimiento no tiene nada que envidiar a otros modelos.

La velocidad del Galaxy Z Flip es increíble

He podido ponerlo a prueba con muchas aplicaciones, juegos y usos y la sensación que me ha dado me ha recordado más a los OnePlus y Pixel en fluidez que a otros modelos de la marca. Quizás sea el Snapdragon 855+, quizás los 8 GB de RAM, o quizás otra cosa, pero la verdad es que gusta.

Y la memoria interna tampoco se queda corta. No, no tiene ranura para microSD, pero de serie viene con 256 GB con lo que no podemos quejarnos. Vaya, usa el doble de memoria que el modelo del S20 Ultra que cuesta unos pocos euros menos. Y la velocidad es UFS 3.0, que se agradece enormemente cuando vamos a instalar juegos pesados o guardar archivos grandes.

Una de las pegas que le ponemos es que no tiene un doble altavoz, sólo uno colocado junto al puerto de carga, y es del todo insuficiente para un modelo de este precio. Es una de las cosas que más me gustaron del S20 Ultra y me hubiera gustado tenerlo aquí.

Sí que contamos con NFC para pagar con el móvil aunque no con jack de auriculares o con radio FM, por no hablar del emisor de infrarrojos, algo que cada vez menos marcas implementan, aunque tampoco es que sea algo muy demandado.

La flexibilidad de la pantalla no desmerece el resto de características

El Samsung Galaxy  Z Flip tiene una pantalla principal mucho más convencional que el Fold. Usa la tecnología Foldable Dynamic AMOLED lo que quiere decir que tenemos una pantalla con una perforación en la parte superior para alojar la cámara, que usa un panel OLED y que se puede plegar.

La diagonal es de 6.7 pulgadas pero al tener un ratio de pantalla de 21:9 la sensación es la de usar una mucho más pequeña. La resolución es FHD+, en concreto de 2636 x 1080 px. Esto puede llegar a ser bastante molesto ya que hay muchas aplicaciones que no se adaptan a este tipo de pantalla y al final tenemos franjas negras en un lateral, en los 2, etcétera.

También pasar cuando vemos vídeos que no se adaptan al ratio 21:9, que nos dejan franjas negras en los laterales menores. Incluso los que se adaptan pierden gran parte del metraje por la proporción de la pantalla.

Hay una pega en este tipo de pantalla y es que su vista al sol no es tan buena como en otros modelos de Samsung. Los terminales sin pantallas flexibles se ven mejor en exteriores y en este caso, en alguna ocasión, me he visto haciendo sombra, cuando da la luz de forma directa a la pantalla.

Entre las opciones de configuración tenemos las esperadas, con funciones de personalización como el modo oscuro o el modo de luz azul. No obstante, la función más necesaria es ocasiones es la que obliga a las apps a usar la pantalla completa. En este modelo, con la pantalla tan alargada, la he usado sobre todo en juegos como Honkai Impact Third y Golf Combat.

Un cristal muy especial

Samsung ha presumido de usar cristal en la pantalla principal de este modelo. Técnicamente podemos decir que es así dado que una de las muchas capas de la pantalla es de cristal, uno extremadamente delgado.

La cuestión es que el resto de las mismas son de polímero, y eso quiere decir que se ralla con facilidad. También se nota esto en la arruga central, que está presente, sobre todo a la hora de hacer scroll. En este formato de móvil, alargado, se nota más que en el Fold dado que el deslizamiento hace que la toquemos en todo momento, algo que no pasaba en el modelo del año pasado porque la posición era vertical, no horizontal.

Donde sí que se agradece el cambio es en el tacto. He podido probar el Fold de Samsung, el Mate Xs de Huawei y he de reconocer que este es, con mucho, el que mejor tacto tiene. No es igual que en móviles convencionales pero llegas a olvidar que usas una pantalla plegable… hasta que tocas la arruga de la zona de la bisagra, claro.

Se nota que Samsung ha mejorado la pantalla con la inclusión de materiales como el cristal, aunque se sigue notando que mayormente al tacto es más débil. De hecho se puede arañar con la uña por lo que es mejor tener cuidado.

La pantalla exterior es del todo insuficiente

Seguro que hay algún argumento de peso pero aún no entiendo cómo Samsung ha metido la pata con la inclusión de una pantalla externa pequeñísima con las críticas que tuvo el Fold usando un panel mucho más grande.

Está claro que tiene que haber alguna imitación de espacio en el interior del terminal pero la pantalla sirve para ver la hora y poco más. Sí, en teoría se puede usar como visor de fotos y zona de notificaciones, pero en la inmensa mayoría de los casos es más fácil abrir el móvil e interactuar con él.

Esta pantalla tiene 1.06 pulgadas y usa a tecnología AMOLED. Nos hubiera gustado más tener una pantalla como la del Motorola Razr aunque se hubiera sacrificado algo la autonomía.

Se echa de menos el telefoto, pero las cámaras cumplen

Cuando Motorola presentó el Razr de 2019 muchos se quejaron de sus cámaras. Un terminal de 1500 dólares no debería tener peor cámara que un gama media de 300 euros. En el Flip Samsung ha hecho algo inteligente. Ha implementado los mismos sensores que vimos en los S10, el principal y el gran angular, ambos de 12 Mpx.

La calidad de día de los dos sensores es muy buena y el rango dinámico, el HDR, la velocidad de disparo y las opciones de cámara son las esperadas.

He hecho muchas fotos con este modelo al haber ido a una boda y todos me pedían que le hiciera una foto a ellos para luego ponerla de perfil en sus redes. Sí, son fotos vistosas y llamativas, a la vieja usanza de Samsung.

De noche la calidad de las cámaras cae, y se nota, sobre todo cuando hay elementos en movimiento. Esto se nota mas en el gran angular que en el sensor normal, aunque al menos tenemos el nuevo modo noche con larga exposición que se estrena en One UI 2.1.

En la galería tenéis decenas de pruebas de ambos angulares, así como selfies con la cámara interior, que permite ampliar el ángulo de disparo y usar el modo retrato. Incluso podemos hacernos selfies con el sensor principal externo, aunque por algún motivo siempre salen cuadradas.

Lo que no veréis en la galería son fotos con el teleobjetivo y es que Samsung, por alguna razón, no ha implementado un zoom óptico 2x o superior en este modelo, y la verdad es que lo he echado de menos durante toda la semana en la que he estado analizando este terminal.

La configuración de cámaras es la de un Samsung Galaxy S10e y, al menos, debería haber sido la de un Samsung Galaxy S10 normal, si no mejor.

Con una batería pequeña logra mucho

Los 3300 mAh de este modelo pueden hacernos pensar que su autonomía será mala. No es así. Además, la carga rápida de 25W y la carga inalámbrica hacen que no tengamos grandes quejas. Sí, podría tener una carga más rápida por cable, pero no es algo crítico.

En la primera prueba de batería hemos alcanzado las 20 horas de autonomía, con casi 5 horas de pantalla totales, y eso que hemos hecho fotos, hemos visto muchos vídeos y hemos jugado.

En la segunda prueba hemos estado exclusivamente en Wifi in hacer fotos y jugando, viendo vídeo y usando apps de redes sociales, además de haber llamado un par de veces. Hemos alcanzado las 30 horas de autonomía, con 5 horas y media de pantalla.

En la tercera prueba hemos estado todo el día fuera, haciendo fotos sobre todo. También hemos usado apps como Instagram y algo Google Maps. Hemos llegado a las 20 horas de autonomía, con 5 horas de pantalla.

En la cuarta prueba hemos hecho un uso más intenso casi exclusivamente en exteriores, con muchos juegos, Google Maps en modo navegación, más de una hora de reproducción de podcasts… Hemos llegado a las 10 horas de autonomía, con 5 horas de pantalla.

Mejorando la interfaz de Samsung

Samsung ha implementado Android 10 en el Flip y también One UI 2.1, la misma versión que en los S20. No obstante hay algunas funciones exclusivas.

Para empezar, en la app de cámara podemos hacer que la pantalla externa sea un visor para las fotos y que nuestro modelo se vea. No obstante, se echa en falta que la misma app permita usar la cámara angular para los selfies, o que nos deje hacer fotos que no sean cuadradas cuando hacemos selfies con el móvil cerrado.

También se ha modificado la interfaz para poder usarlo en L, por ejemplo para usar el móvil de trípode en las fotos, para hacer videollamadas o para usar otras apps. Samsung ha dicho que abrirá esta opción a desarrolladores de terceros y esperamos que se convierta en tendencia. es algo que la gente ha recibido con interés.

Entre los cambios que nos gustaría ver es quizás una mayor funcionalidad de la pantalla externa, o que se permita activar el manos libres cuando hablamos y lo cerramos.

Este móvil ha gustado a todo el que lo ha visto

Este dispositivo es un móvil único. Y atractivo para la mayoría. Son muchas las personas a las que se lo he podido enseñar y todas han concluido en que sí, en este factor de forma sí ven útil un móvil plegable.

Creo que la mejor manera de terminar el analisis es con la conversación que tuve con la primera persona a la que le enseñe el móvil, mi pareja:

  • Yo (con el móvil desplegado): Mira, este es el smartphone que estoy analizando ahora.
  • Mi novia: Ah, esta bien…
  • Yo (cerrando el móvil): ¡Tachaaaannn!
  • Mi novia: ¡Ala, este si que mola! Este lo quiero.
  • Yo: Cuesta 1500 euros…
  • Mi novia:…
  • Yo:…
  • Mi novia: Ya, pero quiero uno.

Así pues, no me queda otra que decir que, nos parezca este un móvil útil o no, bonito o feo, Samsung ha acertado. Y son muchos los que lo piensan.

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